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martes, 4 de enero de 2011

CON TUERCAS NO, GRACIAS


Está claro que cuando falta el gallo original en los candiles de sapo, hay que reponerlos porque se trata de una pieza fundamental.

La semana pasada escribía sobre la visita a la exposición La Fragua D´Uxo que mi mayor alegría de la visita la experimenté cuando encontré colgado en la misma fragua, encima del mencionado fuelle, que es una de las piezas que más llama la atención por sus dimensiones, un buen ejemplar de candil de sapo, tipo III con los adornos en asa y gancho iguales.

Los sapos más antiguos, antes de que pusieran los gallos, (costumbre arraigada en Francia, basta recordar que en su escudo nacional lleva un gallo, que significa alerta), esta pieza de cierre de los depósitos era una especie de corazón.

Muchas veces se intenta reponerlos y a veces hacen cosas atractivas, que lógicamente no se pueden comparar cuando se hacen a lima con las que se hacen de fundición, y si era de las de antes, la perfección era completa. En la actualidad cuando hay como costuras de metal en los gallos, como si se tratara de dos medias mitades pegadas, malo.

Ya comenté la desilusión que me causó ver este precioso candil de sapo, digno de estar en cualquier colección o museo que se precie, con una tuerca en su parte superior.

Lo mínimo que se podría hacer, desde mi punto de vista, sería un simple limado de forma que parezca la base cilíndrica en vez de prismática como lo es ahora con la tuerca. Hay artistas de la lima que podrían poner un bello gallo tallado en metal que lo dejaría precioso. Pero…
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