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viernes, 11 de enero de 2013

"De señorito a señor" (10)



La operaron, le hicieron transfusiones, pero todo fue demasiado tarde y el final ya lo conocéis. Una pena… Sus lágrimas surcaban sus mejillas mientras nos lo contaba. Se echó mucho en falta a esta niña, que además de su belleza, destacaba por su don de gentes, que le permitía ser amiga de todos y deseada por muchos. Mi hermano, en su momento, había sido uno de ellos.

Al poco tiempo, el Señorito para aliviar sus penas, se echó otra novia, a la que enseguida le pusieron un mote; La Estirada, hija del dueño de unas importantes fundiciones en Vizcaya. A las familias de ambos les parece muy bien esta amistad, sobre todo por el interés para sus negocios, en caso de fructificar las relaciones entre estos dos jóvenes y termina en un enlace. No dudan en fomentar la relación. Así que por aquí veréis este verano a ambos muy acaramelados. La verdad es que la chica es muy guapa y el chico muy presumido y sin escrúpulos…



IV. EL REENCUENTRO





Mientras esperábamos escuchando los comentarios de Pedro, que nos ponía al día sobre los amigos que estaban de vacaciones; éste, en un momento detuvo la conversación que teníamos, señaló con su dedo hacia donde se aproximaban por el camino real dos mozas andando anunciando:

-¡Mirad, ahí vienen!

Francisco enseguida fijó sus ojos en Sara. Estaba allí... La emoción del reencuentro fue mayúscula. Quedó anonadado, inmóvil, sin palabras, su cara se puso colorada, yo creo que hasta temblaba… Se recuperó emocionalmente un poco, cuando Sara, en primer lugar, se acercó hasta su lado y le dio un par de besos en las mejillas. Él se los devolvió. Prosiguió saludándonos de igual forma a Pedro y a mí. Lo mismo hizo posteriormente Mª Antonia. Con esta novedosa fórmula nos saludamos todos. El cruce de sus miradas enseguida pusieron de manifiesto que el amor iniciado el año anterior estaba vivo. Poco importaba en ese momento la falta de noticias desde entonces, ya se conocerían los motivos; sólo comprobamos que sus manos no se separaron en toda la tarde y sus miradas eran cómplices. La verdad es que tenían motivos suficientes para tanta observación mutua.

Después del regreso a Madrid el año anterior, creo que mi hermano empezó a mirarse al espejo mucho más que hasta entonces. Nos sorprendió a todos los de casa cuando empezó a peinarse con raya al medio, pocos días después de llegar. Tardé mucho tiempo en conocer los motivos de este cambio. Surgió la idea de una sugerencia que le había hecho Sara, y éste pidió a su peluquero habitual, cuando precisó de sus servicios, que hiciese el corte de pelo acorde a esta moda. Por su parte, Sara llegó deslumbrante con un precioso vestido negro de manga corta estampado con flores y ceñido a su cuerpo. Le llegaba hasta la pantorrilla, pero cuando se sentaba, subía por la rodilla. El escote, prudente, en forma de pico, ponía en evidencia sus virtudes. En la cabeza llevaba colocado con especial estilo un pañuelo blanco, que hacían resaltar los perfiles de su cara. Atados, le sobresalían los extremos, que llegaban hasta más abajo...

(Continuará...)

Esta novela necesita de tu colaboración y ayuda. Por favor, lee esta otra entrada:
http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor.html

Si quieres conocer un pequeño argumento lee:

http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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