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viernes, 4 de enero de 2013

"De señorito a señor" (9)




No sabíamos si nos encontraríamos con Sara este año, pues dependía de que Mª Antonia, su amiga, la invitara y los tíos de ésta lo consintieran. Algo bastante complejo de entender desde Madrid. Conocía que Francisco tenía serias dudas, según relataba en su diario, de que aquel último beso en los labios, del que él no se olvidaba, perduraría en su recuerdo, tal vez convertido en un espejismo del año anterior y no le recordaría, pensaba que sería lo más probable al no recibir contestación a ninguna de sus cartas. Yo notaba esta ansiedad en mi hermano por conocer si estaba veraneando en Noja. Lo veía nervioso, intranquilo, inseguro. No lo podía disimular. La tía de Mª Antonia comentó al dueño de la casona que teníamos alquilada, que ésta escuchó hacía tiempo, que esperaban por dos veraneantes para agosto. Fue después de la comida de bienvenida preparada por el casero cuando nos puso al día de los amigos llegados ya al pueblo, añadiendo haber visto a dos mozas jóvenes en la Casona de Las Torres, pero que no le parecían las mismas que conoció el año anterior, al menos una de ellas, puntualizando que sólo las vio desde lejos. En ese momento la cara de mi hermano fue un poema y la intranquilidad fue en aumento…
El día de nuestra llegada, después de comer, a la hora en que el sol más calentaba, la habitual de la siesta, acudimos a las proximidades de la taberna para poder desvelar la incógnita que tanta intriga producía a Francisco. Su ansiedad nos hizo adelantar en exceso la hora de llegada al lugar habitual, la pared de piedra donde el verano anterior nos reuníamos a la sombra de un árbol. No encontramos a nadie. Al cabo de un buen rato, cuando, aburridos por la espera, estábamos a punto de marchar, llegó Pedro. Nos puso al corriente de todas las novedades. Entre ellas la principal que deseábamos conocer: Sara y Mª Antonia estaban en Noja.

Más triste resultó la siguiente noticia: Gloria falleció el pasado invierno. Comenzó narrando que nos iba a poner al corriente sobre los hechos de algo que conocía bien, pero bajo la promesa de no decir nada a nadie; posteriormente comprobaríamos que se trataba de un secreto compartido por todo el mundo; eso sí, muy guardado… Nos añadió que el Señorito siguió saliendo con ella después de finalizada nuestra anterior estancia en Noja. Parece ser… quedó embarazada; y sin que nadie se enterase, ni tan siquiera se atrevió a manifestarlo en su casa por los perjuicios que ocasionaría la noticia a su familia, aceptó el consejo del hijo del conservero de ir a Santander a arreglarlo todo poniéndose en manos de una enfermera amiga suya, muy entendida, ya que le había sacado de apuros en ocasiones similares provocando abortos. Con el pretexto de ir a pasar unos días a casa de su prima Manuela en la capital de La Montaña, sus padres aceptaron su propuesta y se marchó en la línea de Los Diez Hermanos la tarde de un lunes. Dos días después volvió demacrada y el sábado de la misma semana la enterrábamos con gran dolor y muchas lágrimas de todos sus amigos, familiares y conocidos.

El aborto se lo practicó la curandera, pero se presentó una fuerte hemorragia y ante la desesperada situación, con gran esfuerzo físico, optó por volver a casa. Se lo confesó a su madre y ésta inmediatamente la puso en manos del médico, el cual, que a pesar de todos los medios que empleó para intentar parar la sangre de forma inmediata no lo consiguió, y ante la gravedad, decidió ingresarla al hospital de Valdecilla...
 
(Continuará...)

Esta novela necesita de tu colaboración y ayuda. Por favor, lee esta otra entrada: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor.html

Si quieres conocer un pequeño argumento lee:

http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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