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viernes, 25 de enero de 2013

"De señorito a señor" (12)



DOMINGOS Y FESTIVOS



07:00. Levantarse y asearse.

07:30. Desayuno.

08:00. Primera sesión de estudio.

11:30. Ir a misa.

14:00. Comida.

15:30. Asueto.

22:00. Cena.

23:00. Fin de la jornada.

Nuestro padre aceptó, sin modificar nada, las propuestas escritas en una cuartilla que se encontró en la mesa con el desayuno del día siguiente, al lado de su servilleta. No conozco que hubiese programación especial en el tiempo reservado para estar con Sara, pues se limitaría a dos horas por las tardes, que no estaba del todo mal, pues debía emplear media hora entre ir y regresar al lugar de encuentro. Domingos y festivos, con mayor amplitud de horario, daban ocasión para aprovecharlos mejor. Pronto notaríamos en la pandilla que así lo hacían. Los días siguientes observamos como sus manos continuaban unidas, no se volverían a separar en todo el verano. Les agradaba estar algo apartados del resto, hablando de sus cosas, algo que nosotros respetábamos. Desgraciadamente para sus estudios, sus pensamientos en ella no acababan cuando regresaba a casa al anochecer.

En su diario escribía:

Me ocurre algo raro. Después de estar con ella, cuando me pongo a estudiar, de repente mi vista se nubla y en vez de las letras del texto que tengo en la mano, aparece su imagen y noto la sensación de sus labios de su último beso en los míos. He hecho verdaderos esfuerzos para poder concentrarme estudiando y no puedo. Se lo comento a Sara, se limita a sonreírme, darme otro beso y recordarme que mis estudios son más importantes que ella… Me concentro mejor por la mañana, la última sesión diaria de estudio la desaprovecho, me sobra. No puedo luchar contra mis sentimientos. Me pueden.

Aprovechaba todas las noches este momento para proseguir redactando su diario añadiendo detalles. En mi opinión, estaba locamente enamorado.

No pasaron muchos días para percatarnos de quiénes formaban las nuevas parejas. Además del Señorito y La Estirada, que iban a su aire, se formaron varias más. En el círculo de amistades que me afectaban, Pedro acompañaba a Mª Antonia, Francisco a Sara y yo encontré a mi amiga de siempre, Arancha, que conocía desde hacía varios años, vecina de nuestra casona y que al día siguiente de llegar se presentó acompañada del casero. Pasaba el verano y gran parte del año en casa de sus abuelos y coincidíamos en agosto. Congeniábamos bien y enseguida, desde pequeñas fuimos buenas amigas.
 
(Continuará...)

Esta novela necesita de tu colaboración y ayuda. Por favor, lee esta otra entrada:

http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor.html

Si quieres conocer un pequeño argumento lee:

http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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