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viernes, 1 de febrero de 2013

"De señorito a señor" (13)


Yo seguía intrigada, preguntándome, después del reencuentro tan apasionado entre ambos, por los motivos de que ni tan siquiera se escribieran todo el invierno, ni se supiese nada sobre su paradero. Este misterio no se me iba del pensamiento, así que hice todo lo posible por descubrir el nuevo escondite del diario de mi hermano y después de releerlo, como no señalaba nada nuevo sobre este tema, opté por confesarle. Esperé la ocasión propicia que se presentó dos días después, cuando sigilosamente por la noche acudía en su búsqueda. Me encontró por la sala merodeando. Al verme, trató de disimular, pero empecé mi interrogatorio, al que ya le tenía habituado. Tal vez por ello, apoyó su espalda contra el marco de la puerta y cruzó los brazos. Añadí:

- Francisco, me agradaría comentarte una cosa.

Noté que en ese momento me prestó atención. Continué:
Encontré a Sara preciosa, sigue siendo tan encantadora o más que el pasado año.
Mi hermano aceptó el halago y me esbozó una leve sonrisa. Conseguido mi objetivo de captar su atención y que no me despachara como lo hacía en situaciones similares, proseguí:

- Quisiera preguntarte si ya conoces los motivos de Sara para no contestar a tus cartas.

Su sonrisa se transformó en cara de asombro e incredulidad ante tal pregunta, pues pensaba que nadie conocía su secreto: los escritos remitidos a Valladolid. Tenía constancia de cuatro apuntados en su diario y además, conocía que uno fue devuelto; seguramente pensó que conocería este detalle y no sospechó nada raro. Su rostro estaba muy serio, más de lo habitual. Entonces comenzó de nuevo a hablar:

- Es que… al poco tiempo de llegar de Noja a Valladolid, ocurrió un suceso muy grave en su familia. Su padre, capitán de infantería en un regimiento de la capital, estaba al mando de la compañía e instruía a la tropa en el manejo de granadas de mano de fabricación francesa. En las posesiones españolas en el norte de África, sonaban sones de guerra, los jefes superiores de la unidad consideraban muy importante y urgente que los soldados se instruyesen y se familiarizasen con este nuevo tipo de arma. En uno de los ejercicios de adiestramiento, uno de los soldados quitó en mal momento la anilla de seguridad, produciéndose un accidente. Además de destrozarse el infortunado recluta, parte de la metralla alcanzó a su padre y a dos compañeros más que estaban en las proximidades. Lo llevaron con urgencia al Hospital Militar, le hicieron varias intervenciones y estuvo con vida durante cuatro meses, después falleció a consecuencia de las heridas sufridas. Durante todo este tiempo Sara estuvo con su madre y su hermana, las tres pendientes de su estado, por lo que al sufrimiento que se percibía por los dolores permanentes que tenía su padre herido, se unían los propios. No podían hacer otra cosa mas que acompañarlo y rezar, pues su vida estaba en manos de cirujanos y médicos a quienes con verles su...
(Continuará...)

Si quieres conocer un pequeño argumento lee:

http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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