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viernes, 8 de febrero de 2013

"De señorito a señor" (14)


                              Playa de Las Olas. (Foto AVC).

rostro después de las visitas, delataban que poco se podía hacer por su vida. Así que cuando falleció, de alguna manera también se terminó su propio sufrimiento de impotencia y rabia contenida, pero apareció otro casi peor, el del recuerdo de la pérdida del ser querido, para el que no hay repuesto. Sara lloraba como una desconsolada cuando me lo contaba y se echó en mis brazos. Cuando se tranquilizó un poco, siguió relatando que empezaba a encontrar fuerzas para continuar luchando cuando pensaba en mí. Entonces pudo animar y ayudar a su madre y a su hermana, que también lo estaban pasando muy mal. Me convertí en su fuerza moral para seguir luchando en los difíciles momentos por los que atravesaba.

En ese momento noté llorosos los ojos de mi hermano, quien se tomó un respiro y continuó:

- Como transcurrió tanto tiempo desde que llegó mi carta y ocurrió el accidente; si me escribía, cinco meses después, tenía serias dudas de que yo me acordara de ella; o que tal vez, después de tanto tiempo, posiblemente, me hubiera echado novia. No pudo su ánimo, dadas las circunstancias, tomar la iniciativa de responder a mis dos primeras cartas. La tercera la devolvió, la última me la mostró y no le hizo falta leerla, porque me la recitó de memoria…

A mi también, casi se me escapan las lágrimas al escucharle. Ambos respiramos hondo, y prosiguió hablando:

- Encontró el apoyo anímico en Mª Antonia, quien al corriente de la existencia de las cartas y la situación puntual de cada momento. Ésta se ofreció a escribirme en su nombre, al verla sin fuerza moral para hacerlo y ponerme al corriente de lo que sucedía. Sara no lo permitió. Pensaba que un beso no era suficiente eslabón para transmitirme e implicarme en los problemas familiares tan serios que estaban sucediendo.

Al recibir su amiga el escrito de sus tíos de Noja para que volviese a veranear cuando quisiese, éstos no incluyeron ni mencionaron el nombre de su amiga Sara; por tal motivo, en su respuesta de agradecimiento por la invitación, afirmó que acudiría pero, incluyó un condicionante, si podía volver con ella su amiga, porque si no la acompañaba, se aburriría…

De esta forma sus tíos, que querían volver a tenerla con ellos para sus propósitos, la aceptaron de invitada sin rechistar; y por eso estamos hoy todos juntos.

Cabizbajo, no pudo continuar narrándome nada más, abandonó la sala y marchó a su cuarto. Creo que a llorar un rato en soledad. Yo quedé sentada en la silla donde le escuché. Sin que la emoción hubiera desaparecido de mi mente me fui a acostar. Dormí mal toda la noche.


V. LOS DOMINGOS


Sin novedad en la rutina de domingos y festivos, ya la conocíamos todos. A las once de la mañana era preceptivo acudir a la misa solemne. Después de iniciada, siempre...
 
(Continuará...)

Si quieres conocer un pequeño argumento lee:
http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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