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viernes, 5 de abril de 2013

"De señorito a señor" (22)

 Playa del Ris en Noja. Foto (AVC).

... que se sintiese feliz, a pesar de todo lo vivido por la pérdida de nuestro amiga. Argumenté que, desgraciadamente, por Mª Antonia nada se podría hacer, salvo recordarla. Le recomendé seguir soñando con Sara, que necesitaba su fuerza moral para estudiar y le sugerí que, ya que se habían estrenado, la aconsejase para que se preparara para enfermera y con los nuevos conocimientos que adquiriría, evitar que se repitiera esta preocupante situación para ambos, pues la ley de la Naturaleza, cuando se activa, no hay quien la frene. Me dio la sensación que con mis palabras se fue más tranquilo a acostarse. Sin darnos cuenta, llegó el día del regreso a Madrid. La víspera estuvimos todos de preparativos con una tristeza que se palpaba en el ambiente; sin duda, por ser el anuncio de una despedida de las vacaciones en la casona y de este bello pueblo costero montañés por otro largo año.

El Señorito y La Estirada pasaron el verano juntos. Vivían en otro mundo, alejados de nosotros con los que no se mezclaban e ignoraban, salvo el día del percance vivido por nuestra amiga. Estuvieron en la playa, y él toda la noche de vigilia acompañando a los que patrullábamos por la orilla, yo no me separé de Pedro, ni de mi hermano, por si surgían novedades…

VII. EL REGRESO A MADRID

 
Como se esperaba, mi hermano volvió a suspender en la convocatoria de octubre los exámenes de ingreso en la Escuela de Caminos, Canales y Puertos. Los acontecimientos vividos los últimos días de agosto, estando de vacaciones en Noja, seguro que rondarían su cabeza, pero para cuando llegó la hora de presentarse, bastante antes, recibió dos cartas de Sara. En la segunda le anunciaba que su cuerpo proseguía con la regularidad deseada. Desde ese momento se le quitó una preocupación grande de encima, estuvo muy contento y yo aprovechaba para hablarle de ella cuando el momento se presentaba oportuno, algo que siempre agradecía, sentándose a mi lado y escuchando con emoción mis palabras de ánimo. También le anunció en otra carta que se estaba preparando para ser enfermera. No tuvo dudas para escoger, cuando fue a informarse en Valladolid sobre la preparación necesaria que exigían para ser maestra en las escuelas, dependientes de la Compañía de los Ferrocarriles del Norte de España y los lugares donde se encontraban, le pusieron en sus manos un documento con las condiciones y normas del Consejo de Educación de la Escuela. Lo debía cumplir, después de prepararse para superar las pruebas correspondientes, en caso de aceptar ser la señorita de un grupo de niñas durante un periodo de ocho meses con un sueldo de setenta y cinco pesetas al mes y venían enumeradas en el documento:

1º. No casarse. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto, si la maestra se casa.

2º. No andar en compañía de hombres.

3º. Estar en su casa entre las 8 de la tarde y las 6 de la mañana, a menos que sea atender en función escolar.

4º. No abandonar el pueblo donde estuviera ubicada la escuela bajo ningún concepto, sin el permiso del Presidente del Consejo.

5º. No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.
 
(Continuará...)

Si quieres conocer un pequeño argumento lee:

http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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