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viernes, 3 de mayo de 2013

"De señorito a señor" (26)

Noja. Foto (AVC).

Respondió afirmativamente y mi padre al escucharle dijo:
- Si es su deseo, que vaya. Si suda, que se tire al río, en Valladolid no hay mar…

El casero que estaba a la mesa sentado con nosotros, al escuchar el diálogo, se ofreció a buscarle un medio de transporte. Hasta Palencia se desplazaban los camiones de Mazas a cargar paja y alfalfa todas las semanas. Comentó que si se invitaba al chofer a comer, seguro que con mucho gusto aceptaría su compañía en la cabina. Con agrado lo escuchó Francisco. Mi madre le proporcionó otra pequeña cantidad de dinero, que sumado a sus ahorros y a los que yo aporté, le permitiría vivir el resto del mes y regresar a Madrid. Por la mañana, como estaba previsto, depositó la carta en el buzón de correos y esa misma tarde recibió el aviso de que, a las seis de la mañana, debería de estar en el cruce de Castillo, por donde pasaría el camión a recogerlo. Debería madrugar mucho, pues no tendría más remedio que ir andando por el camino real hasta llegar a este cruce. Mi hermano aceptó al instante, y de nuevo la cara de felicidad retornó a su fisonomía. ¡Partiría hacia Valladolid!



VIII. VALLADOLID



A la hora prevista, estaba a la espera del camión que debería pasar a recogerlo. El ruido del motor, que rompía el silencio que reinaba al amanecer, anunció su llegada antes de aparecer en el lugar acordado. Felipe, el chofer se apeó, saludó a su pasajero y le comentó el favor, al que no podía negarse por proceder de un amigo suyo, pedido por nuestro casero de Noja, para que le llevase en su camión hasta Palencia. Acomodó las escasas pertenencias que llevaba como equipaje en medio del asiento corrido enfrente de la palanca del cambio. El conductor bostezaba, tenía sueño y hasta no llegar cerca de Vargas, para tomar la carretera que subía al Escudo, no intercambiaron palabra.

Para romper el hielo inicial de la conversación, Felipe comenzó preguntándole de dónde era. A primera vista se notaba en su vestuario ser veraneante. Posteriormente surgió el interés del conductor por conocer los motivos de su estancia en Noja, los estudios que estaba realizando y qué tenía que hacer de tanta importancia para tener que viajar hasta Valladolid en pleno estío. Enseguida notó los refinados modales de mi hermano, para él un señorito, aunque le llamaba la atención un equipaje tan escaso. Su excelente vocabulario contrastaba con el suyo, muy mundano.

Francisco, muy ingenuo, enseguida le puso de manifiesto los motivos de ir a Valladolid: estar con su amada. El camionero se percató enseguida de que estaba sumamente enamorado.

A partir de ese momento empezó a contarle mil y una historias de sus aventuras amorosas, del sistema empleado para tratar de seducirlas cuando conseguía llevar mujeres de acompañantes en su camión, de señalarle lugares cuando pasaban delante de ellos, donde conocía existían mujeres profesionales en el arte amatorio. Al llegar a este punto, mi hermano le puso al corriente de los detalles descritos en el Kamasutra para el buen funcionamiento de la pareja en la vida sexual. Como le interesaba mucho...
(Continuará...)
Si quieres conocer un pequeño argumento lee:

http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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