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viernes, 31 de mayo de 2013

"De señorito a señor" (30)





A dúo contestaron:

- Muy bien, muy bien…

Aunque añadió:

- No siempre me hacen caso esos condenados…

Antonia, muy liberal, había visto de todo con sus estudiantes, como ella los llamaba, y después de recoger el dinero, no se preocupaba de lo que hacían sus inquilinos si no armaban escándalo.

En los instantes que permanecieron juntos en la habitación, sus labios se pegaron, sus cuerpos se juntaron como lapas y cuando la Naturaleza empezaba a ejercer su influencia, Sara se separó, a pesar de que mi hermano no estaba muy dispuesto a aceptarlo de buen grado. Sara le puso el dedo índice en la boca como sugiriéndole que no pidiera nada y le dijo: Mañana…

El mensaje lo entendió al instante. Entonces dejaron el equipaje encima de la mesa de escritorio que estaba al lado de la ventana y regresaron a buen paso hasta casa donde ya les esperaban con la tortilla y un cántaro de vino encima de la mesa.

Se sentaron los cuatro, él al lado de su amada, quien no paraba de mirarlo, hacía un año que no lo tenía a su lado; mientras tanto su hermana y su madre le interrogaban una y otra vez. Confesaba como cuando lo hacía conmigo y al final, creo que ambas llegaron a la conclusión de que tenían con ellas a una buena persona y seguro que también, un buen partido para Sara.

Avanzada la noche, a punto de emprender el camino hacia la pensión de Antonia, Sara quiso preguntarle:

-¿Sabrás llegar hasta allá a estas horas?

Entonces tomó la palabra de nuevo la hermana y le preguntó a su madre si autorizaba, que juntas, acompañaran a mi hermano para que no se perdiera. Volvió a afirmar con la cabeza y entonces sí, después de haber andado parte del trayecto, en presencia de su hermana, Sara se cogió de la mano de su amado. Siguieron sin ninguna prisa el camino de ida y antes de separarse, la hermana hizo lo necesario para que quedaran un instante solos, se diesen un beso en los labios de despedida y recordaran la hora, once de la mañana, para verse al día siguiente delante de la puerta de su casa, para que ambas lo acompañaran al renombrado archivo. El camino de vuelta lo hicieron a toda prisa.

Por la mañana, según lo acordado, lo estaban esperando. En el archivo no se molestó mucho en encontrar los documentos de las anclas. Parecía que aquel año no iba a dar con ellos; en cambio se ancló a su amada, con la que desde ese día y hasta que llegó la...
 
(Continuará...)

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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