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viernes, 7 de junio de 2013

"De señorito a señor" (31)


Paisaje con Noja al fondo. (Foto AVC).

... hora de partir para Madrid, siempre que pudo ella, estuvieron en su nido de amor, paseando al atardecer por los monumentales edificios de la capital y bañándose en el río, recordando sus baños en el Cantábrico. Francisco fue feliz y regresó totalmente desconocido a Madrid. Se presentó en octubre a los exámenes de varias asignaturas como prometió, y las aprobó todas… Quedó con pena de no haberse presentado a la que faltaba, Dibujo, porque, según él la tenía muy preparada y pensaba que la hubiera aprobado también. Estaba muy seguro de sus posibilidades en el dominio de las materias y se sentía muy a gusto en aquel mundo técnico en el que iniciaba estudios.

Además, llegó con nuevas noticias para mí sobre su novia. Cuando ambas hermanas estuvieran preparadas para ejercer de enfermeras, venderían la casa donde residían, e irían a Madrid en busca de trabajo y vivienda.


IX. RUTH


Al llegar el periodo estival en Noja, las atenciones que requerían los veraneantes invitados a cenas y fiestas en la casona del conservero, padre del Señorito, importantes clientes en su mayoría, obligaban a aumentar el número de empleados y sirvientes. Una inglesa fue contratada para tal fin por el mayordomo, previo visto bueno del señor, y entró a formar parte del servicio a mediados del mes de junio. Era joven, esbelta y bella. Por tales cualidades, su físico contrastaba y sobresalía demasiado respecto al resto de empleadas. Tenía poco más de veinte años, su nombre era Ruth.
Procedía de una familia muy conservadora que vivía en la campiña inglesa, próxima a Salisbury. Desde muy joven, su fogosidad por los hombres la llevó a tener serios problemas familiares que culminaron cuando se lió con un pastor anglicano casado y fueron descubiertos por la esposa de éste en su propia alcoba. La misma noche, el pastor ayudó a la joven a huir a caballo del pueblo con un fiel feligrés, que la condujo hasta Southampton para refugiarse, pensando que la actividad portuaria y el trasiego de personas, la harían pasar desapercibida. Sobrevivió unos días en una posada con las monedas que el pastor le entregó al partir, pero en sus manos duraron muy poco y optó por ir a servir en una taberna marinera en las proximidades del puerto. No llevaba más que una semana instalada cuando entre los muchos clientes que se acercaban a la barra donde despachaba cervezas, fue reconocida por un vecino de Salisbury quien la invitó a beber con él y la puso al corriente del escándalo que produjo en su pueblo la noticia de su huida. El pastor tuvo que marchar, fue repudiado por su esposa, y aun se seguía comentando su posterior salida del pueblo entre gritos, abucheos y pedradas. Su familia andaba buscándola con no muy buenas intenciones. Quedó petrificada al escucharle. Inteligente, no tardó en comprender que si fuera localizada, su vida corría peligro o el encierro en un convento sería su destino. Enseguida pensó que debía de partir, pero no tenía las ideas claras de cómo hacerlo, ni el lugar a donde ir. Mientras su mente no paraba de darle vueltas a la idea, a los dos días se le presentó una ocasión con la que no contaba.

Un capitán, Günter, que por edad podría ser su padre, se fijó en ella y, Ruth al percatarse, comprendió que sólo una persona así la podría sacar de Inglaterra sin...

(Continuará...)



Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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