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viernes, 28 de junio de 2013

"De señorito a señor" (34)


...todo tipo de agasajos y sus caprichos fueron atendidos sin escatimar gastos, convirtiéndose en habituales. No tendría que ocuparse por mucho tiempo, al menos, de su vestuario y las alhajas empezaron a lucir en su cuerpo. Por su parte, el enamorado capitán cobraba su tributo que le hacía sentirse más joven y feliz que nunca. Lo reflejaba en su rostro cuando dio la orden de zarpar y puso rumbo hacia el mar Cantábrico. Los doce tripulantes, que comían en un comedor aparte, no dejaron de comentar este cambio experimentado en su temperamento en tan pocos días; y según ellos, para bien. Se sentían satisfechos por los acontecimientos. Todo transcurría con normalidad hasta que, a la altura del cabo Machichaco se presentó en breves instantes una galerna de las que en numerosas ocasiones se levantan en el Cantábrico. Los vientos iban en aumento a cada momento y las olas hacían que el barco quedase casi a merced del temporal. El capitán en el puente intentaba patronear en aquellas circunstancias lo ingobernable. La mar rugía, las olas zarandeaban el barco que subía y descendía de las gigantescas crestas haciéndolo crujir, dando la sensación que lo partiría de un momento a otro, a pesar de la pesada carga que portaba; y con el rumbo, el capitán trataba de aguantar de frente al temporal. Tuvo que tomar decisiones urgentes. No se podría estar mucho más tiempo en tales circunstancias, el barco corría serio peligro de irse a pique. La costa, señalaban las cartas de navegación, no estaba a muchas millas. El problema fundamental consistía en hacer virar el barco y aguantar el temporal de costado. El capitán dudó un instante, pero virando poco a poco el rumbo en dirección a la costa, apostó por acercarse al puerto de Santander un poco más lentamente de lo que hubiese sido de desear en aquellos espantosos momentos, pero acertó. Las embestidas continuaron hasta la bocana de la bahía, pero las medidas tomadas consiguieron que el barco quedara fondeado frente al Paseo de Pereda sin novedad. Ruth pasó mucho miedo encerrada sola en el camarote; tanto, que por su cabeza pasó la idea de no volver a embarcar nunca, y así lo haría durante mucho tiempo.

No quería que su futuro estuviera en ese vapor por muchos más días; por tanto, empezó a planificar su huida. Sabía que el tiempo jugaría a su favor, pues una mejora en las condiciones de la mar aceleraría la salida de La Zulima del puerto con todos sus hombres a bordo hacia su destino, el puerto de San Juan, en la ría de Avilés, donde le esperaban con urgencia por la mercancía que llevaba bordo. Resultaba improbable que volviese al puerto de Santander ya que por vez primera entraba en esta bahía, lo que se tuvo que hacer obligado por el temporal. Pensaba que era cuestión de esperar y estar preparada para cuando llegase ese momento.



X. LIBRE


A pesar de las recomendaciones en contra por las dificultades del idioma, no se amedrentó y al segundo día por la mañana pidió que la llevaran a tierra en el bote para localizar las tiendas y almacenes importantes de la ciudad. Empezó a conocer palabras del idioma de Cervantes: adiós, buenos días y buenas tardes, “perras“, qué buena estás, cabrón y otros calificativos más fuertes empezaron a formar parte de su nuevo vocabulario. No le resulto difícil encontrar una habitación que necesitaba para sus propósitos en una pensión en las proximidades de la estación de ferrocarril. Se enteró del precio y pudo medio comprometerla, a pesar de no conocer el día que la iba a ocupar. El lugar le pareció idóneo. Todo fueron facilidades al comprobar la dueña el...
(Continuará...)

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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