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viernes, 2 de agosto de 2013

"De señorito a señor" (39)






otro… y llegaron las consecuencias, algunas irreversibles, sin haber transcurrido demasiado tiempo desde su llegada.

La que le marcaría el devenir llegó porque para tratar de aliviar las penas, se dio a la bebida en exceso. Ruth no tardó en darse cuenta que si su querido llegaba al lecho antes del amanecer, lo hacía en condiciones parecidas al de su antiguo amigo el capitán Günter, después de una tarde de tabernas por el puerto, y el resto del día lo pasaba durmiendo. Ante tanto gasto, sus finanzas se resintieron y ella no tardó en fijarse en otros hombres. El Señorito para entonces ya estaba amortizado, y su cuerpo seguía pidiendo música y no tenía partitura. Inicialmente aplacó su necesidad seduciendo en su despacho al encargado del Casino, un joven muy apuesto que presumía con su pelo engominado peinado hacia atrás y su tupido bigote. No le opuso mucha resistencia y se mostró encantado por dejarse seducir. Desde ese momento, se convirtió en reina del local, ya que no había fiesta o salón que no asistiera. Era la primera en enterarse si alguien importante celebraba algún acontecimiento que requería la presencia de la élite de la capital de España cuando estaban de vacaciones en la ciudad o de la provincia. Por estar en todas estas fiestas o ejerciendo de anfitriona del Gran Casino, cargo para el que fue contratada con un buen sueldo a requerimiento de su nuevo querido, enseguida obtuvo una consideración que muchas importantes damas de Santander hubieran deseado para ellas por el rol que desempeñaba. Consiguió también ser el objetivo de algunos de los ricachones de la ciudad, su belleza se resaltaba más de manera permanente por lo bien que se acicalaba y la elegancia y gusto con que lucía sus joyas y vestidos; todos los días, uno diferente. Su fama fue en aumento. Mientras estas fiestas sucedían, el Señorito como medida obligada tuvo que despedir a casi todos sus empleados de servicio, dejando inicialmente solo a una muchacha. Tal medida le proporcionó rápidamente el apodo de piojo resucitado por la forma en que llegó a disponer de un gran capital y la forma en que lo dilapidó. Mientras se dedicaba a las cartas y al alcohol, no opuso resistencia a que la inglesa abandonara el palacete y fuese a instalarse en un hotel, próximo al Casino, al ofrecerle su dueño una habitación, que no tendría un excesivo precio, ya que en ciertas ocasiones la dama permitía a su anfitrión ciertas prebendas. Despidió la última asistente, muy a su pesar, cuando su capital se esfumó por completo. Lo mismo hizo con todos los antiguos sirvientes que trabajaban en la casona de Noja. Cerró las fábricas de pescado porque los acreedores se le echaron encima y se fue a vivir a una modesta pensión próxima a la Plaza Porticada hasta que no le quedó más remedio que regresar al pueblo por no tener con que pagar alojamiento para poder dormir bajo techo. Arruinado en muy poco tiempo, le quedó la casona porque cuando encontró comprador, el notario contratado para dar fe puso de manifiesto que en la escritura figuraba una cláusula que impedía su venta. Debería pasar a herederos a la muerte de su propietario.

                      XI. LA CARRERA DE INGENIERO

Después de su corta estancia en Valladolid y tras el éxito en los exámenes, Francisco reanudó con mucho ánimo los estudios del segundo curso de carrera y la asignatura de Dibujo del primer curso. Se preparaba con intensidad, sin desperdiciar ni un minuto de cada día, salvo los que empleaba para las cartas a su amada. Aprobó los exámenes...

 

 (Continuará...)
Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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