PUBLICACIONES

http://lucesenlasminas.com/

viernes, 20 de septiembre de 2013

"De señorito a señor" (46)


...Noviembre a las 11 de la mañana en la Catedral de Santiago, e invitarle al Lunch que se celebrará en el Restaurante Navarra.

Aquel día se dieron el sí quiero. Yo empecé a ir a su casa todos los veranos durante el mes de agosto. Congeniaba muy bien con Sara, y mi hermano me agradecía que estuviese con ellos.

                           XIII. DIONISIO
Su verdadero nombre era Dionisio, pero le llamaban el Señorito y, como le sonaba desde la cuna, lo tenía muy asumido desde siempre, por tratarse de un privilegio; es más, presumía de tal condición. Cuando llegó de regreso a Noja, tal vez por su desventura, casi se convirtió en un ermitaño. No se atrevía a poner el pie en la calle. Se encerró a cal y canto en la casona donde vivía en solitario y apenas la abandonaba; hasta que un día, sin conocer exactamente los motivos, tal vez porque sin probar el alcohol reflexionó y comprendió que quien es pobre no tiene cosa buena, pasó hambre, o porque todas las desgracias casi siempre van juntas, empezó a cultivar un huerto. Tadeo, el cabrero, que lo conocía desde niño le regaló un par de crías y le dio un consejo para que intentara mejorar su estado emocional:

-Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse.

Empezó a cuidar las cabras. Elaboró sus propias tortas de borona# con el maíz de su cosecha. En poco tiempo consiguió hacerse autosuficiente en sus necesidades, pues encontró en la pesca una forma de vida que le permitía encerrarse en sí mismo, aislarse y sufrir en silencio su soledad, sentado en las piedras ante la mar, mientras esperaba la picada de los peces. Un pensamiento le atormentaba: Cada uno es como Dios le hizo y aún peor muchas veces. No encontraba respuesta, meditaba, pensaba, dudaba y se deprimía hasta que la picada de un pez le extraía de su letargo, devolviéndole a la vida.

Conseguía con la venta del pescado algún dinero, no mucho, suficiente para sus necesidades. Encontró un perro mastín que, hambriento, una tarde se acercó hasta donde estaba cultivando su huerto. Desde entonces compartió con él comida y soledad. Le acompañaba cuando iba a pescar en las zonas acantiladas de la costa situada al lado de la playa del Ris, cerca de la casona. El transcurso de los días, el abandono del alcohol y sobre todo, las necesidades a las que debía hacer frente, le hicieron cambiar de actitud y recapacitar. Lo que le ocurría fundamentalmente, a pesar de ser muy inteligente, es que no estaba preparado para esta nueva situación, nunca pasó necesidad de nada, todo estuvo puesto a su alcance desde que nació. Sólo las penurias por las que pasaba y le obligaban a ganarse el pan con su trabajo y esfuerzo le hicieron sentirse un ser útil en la vida, al conseguirlo. Así estuvo más de un año, sin...

(Continuará...)

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

Si quieres PATROCINAR o suscribirte para adquirir un ejemplar de la obra, se precisan previamente 150 suscripciones para publicarla, ponte en contacto conmigo: vilela@resellos.com
Publicar un comentario