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viernes, 13 de septiembre de 2013

"De señorito a señor" (45)

...bebiendo vino. Francisco le preguntó cuánto le costaría un viaje a Santiago, ida y vuelta. Le respondió que si le daba pensión y comida, el resto corría por su cuenta. La gasolina la pagará la empresa, argumentando que no le pueden controlar los kilómetros que hacemos, no saben si son para ir a Ciudad Real o a Santiago. Al escucharlo, seguro que mi hermano se puso colorado, ya que si bien tenía en consideración que le llevase, enseguida se apresuró a decir que correría con los gastos de la gasolina, los de su alojamiento y su manutención. Al final no tengo idea de cómo quedaron con los gastos; lo que sí dejó bien escrito en su diario fue que desde la noche del viernes que llegaron a la ciudad del Apóstol hasta las siete de la mañana, hora acordada para partir el lunes, no se vieron el chofer y él, cada uno estuvo a lo suyo.

Sara le esperaba, pues mediante un telegrama se había anunciado una semana antes; lo tenía todo muy preparado. Apenas tuvieron necesidad de salir más que a saborear las tapas de pulpo a la gallega que tanto le gustaban a mi hermano y algún Ribeiro que otro. La despedida fue menos traumática que la partida hacia Almendralejo. Faltaba poco más de un mes para volver a trabajar a Santiago, y antes de marchar le pidió que se fuera encargando de todo lo necesario para celebrar la boda en la catedral en el otoño próximo.

Cuando emprendieron el regreso, ambos tenían pocas ganas de hablar. Sólo después de comer en Benavente, el chofer comentó lo melosas que fueron con él algunas mujeres gallegas. Lo pasaron muy bien, aprovecharon el tiempo y el recuerdo de esos buenos momentos aliviaron a ambos las penas por las despedidas realizadas horas antes, quedaron aparcadas.

Francisco finalizó los proyectos y tuvo tiempo para despedirse de sus ayudantes de Ciudad Real y posteriormente de los de Toledo, invitándoles en  una taberna donde les agradeció su colaboración y les entregó una copia a cada uno de un escrito dirigido a los alcaldes donde ponía en evidencia las virtudes, esfuerzo y trabajo realizado por todos ellos, dignos de una recompensa. Como estaba acordado, el día previsto estaba en el Ayuntamiento de Santiago para hacerse cargo del nuevo proyecto de traída de aguas a la ciudad.

De nuevo juntos en la ciudad del Apóstol, pasada la fiebre del reencuentro, empezaron los preparativos de boda. No querían que se volviese a repetir la situación de otra dura separación. La fecha de la celebración la puso el deán de la catedral al adjudicarles día y hora del enlace. Se dedicaron inmediatamente con otros preparativos comenzando por las invitaciones. Redactaron el contenido, donde desgraciadamente faltaba el nombre del padre de la novia. La que yo conservo, debajo del nombre de la madre de Sara se puede leer:

Tiene el gusto de participar a Vd. el próximo enlace de su hija Sara Rodrigo Hermida con D. Francisco Quiñones Hevia.

Debajo de los nombres de los padres de Francisco:

Se complacen en participar a Vd. su próximo enlace de su hijo Francisco Quiñones Hevia con la Srta. Sara Rodrigo Hermida, que tendrá lugar (D. m.) el día 6 de ...
(Continuará...)

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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