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viernes, 29 de noviembre de 2013

"De señorito a señor" (56)


...estilo rococó, labrada en alabastro, donde destacaban dos figuras de gigantes, una a cada lado de la portada. Cargaban a sus espaldas media portada esculpida. Dos cocodrilos con dientes punzantes, ánforas de las que manaba agua, estaban bellamente esculpidas, al igual que la imagen central de la Inmaculada sobre la cúspide del conjunto que presidía el dintel de la puerta y el arco. A sus pies estaba el escudo de armas. Tras atravesar el jardín, abrieron la reja de la puerta exterior y amablemente me despidieron.

No tardaría en ir a vivir a aquel palacio y como el de Antuerta, ya mayor, sólo me quería para escaparate; en otros sentidos, por ser muy liberal, consentía que yo me ausentara a mi antojo. Tampoco le parecía mal que llegase tarde.  
 
Fue lo último que Ruth relató a su antiguo querido antes de quedarse dormida. Una parte la conocía y la consintió en su momento; por tanto, nada la reprochó porque no tenía motivos para hacerlo.

Muy temprano, cuando empezaban a apuntar los primeros rayos del amanecer sobre la bahía, abandonó el Gran Casino y se marchó a su casona de Noja. Su punto de mira estaba puesto en otra gente y ella no entraba en sus planes. No quería encoñarse y volver a las andadas. Ruth al despertar lloró desconsoladamente. ¿Le remordía su conciencia algo de lo sucedido a su querido, o sería algo puntual del momento?


                                                                        *****
A su retorno de la luna de miel continuaron viviendo en la pensión de Santiago de Compostela. Durante su corta estancia en Madrid, mi hermano contactó con Jacinto Perdiguer, que mostró gran interés por conocer su trayectoria profesional; tras presentárselo el director de la Escuela de Caminos, cuando pasó a recoger el título. Estaba al tanto de su fulgurante expediente académico y quiso conocer más detalles de su labor como ingeniero y los lugares donde estuvo ejecutando proyectos. Tras recibirlos, le informó que en el Ferrocarril de Langreo buscaban un ingeniero con urgencia. Su contrato finalizaba en Santiago en el mes de marzo de 1923, y debía cumplirlo. Jacinto tomó nota de esta fecha y antes de que se cumpliera, en Santiago recibió una propuesta desde Oviedo con un sueldo de seis mil pesetas anuales se hiciese cargo, como Subdirector del Ferrocarril de Carreño S. A., siendo el jefe de todos los servicios. Aceptó, pero ni a Sara ni a él les gustó la cuenca minera al encontrarse encerrados en el angosto valle del Nalón, en Sama de Langreo, donde residieron; y sobre todo, porque lo suyo eran los proyectos, no encargarse del personal. Mi hermano no tenía suficiente mano izquierda, necesaria para este cargo, por ser incapaz de decir no a nadie y por esta razón, cuando transcurrió el plazo acordado, no quiso renovar el contrato. El 8 de marzo de 1924, partieron hacia La Villalonga, en Navia, a una casa solariega, próxima a la desembocadura de la ría, propiedad de la abuela de Sara.

Francisco tenía una sólida preparación y una gran capacidad para ejecutar proyectos. El Ayuntamiento de Navia, en cuanto sabe que ha regresado el matrimonio a La Villalonga, le encarga que realice un proyecto para la traída de aguas de Puerto de Vega y la ampliación del alcantarillado de la villa, encomendándole también la...
(Continuará...)

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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