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viernes, 13 de diciembre de 2013

"De señorito a señor" (58)


... del suelo. Al recogerlo del suelo y arrastrarlo comprobó que sus ojos denotaban dolor y asombro. Según los planes previstos, debía introducirse dentro del salón de la partida con rapidez. Quedaban, al menos, Pepín y el estafado del día. Se abalanzó sobre la última víctima que esperaba encontrar y le liquidó con dos puñaladas. Quedó doblado sobre la mesa donde estaban las cartas que quedaron manchadas de sangre. Al acompañante le pidió que no pronunciara ni una sola palabra mediante un gesto que le hizo con su dedo en la boca. Del susto, éste se metió tras la cortina y sólo pudo comprobar pocos instantes después el hilo de sangre que desde el cuerpo de su rival en el juego llegaba hasta cerca de sus pies; y sin saber qué hacer pensaba que sería la siguiente víctima. Dionisio le obligó a colocarse en uno de los dos compartimentos del armario del que vació su contenido. Antes de encerrarlo con la llave, que dejó puesta en la cerradura, le dijo que hasta el día siguiente no vendría nadie, pero que para entonces estaría vivo si callaba y no le obligaba a actuar de nuevo, por lo que le recomendó que tuviera paciencia el resto de la noche. Apagó las luces y salió de la sala de juegos sin meter ruido por otra puerta trasera que utilizaba muchas veces, en otros tiempos; casi siempre desplumado, pero muy alegre cuando abandonaba el Gran Casino. Aquel día lo hizo triste.

Atravesó la calle y se presentó como al cabo de media hora en el portal donde vivía Ramonín, cerca de Puerto Chico. Entró sin ninguna dificultad en su dormitorio, dormía profundamente. Ni llegó a enterarse de la presencia de quien iba a acabar con su vida con varias puñaladas. Cometido el crimen, pensó que le faltaba uno y marchó en su búsqueda.

Andrés lo sintió entrar, le vio y lo reconoció. Esquivó la puñalada mortal pero el puñal se impactó en su voluminoso abdomen. Cuando iba a volver a utilizarlo, una vez extraído del cuerpo de la víctima, éste empezó a gritarle:

-Supongo que le harás lo mismo a tu puta querida, que te ponía los cuernos con el encargado del Casino. Era el que nos proporcionaba la información de lo que tú disponías cada noche para el juego y nosotros preparábamos la estrategia para desplumarte. Después de trincarla, la confesaba y como te quería tanto… te vendía. La muy puta nunca olió un duro, le bastaba con las vitaminas que el jefe le proporcionaba todos los días. ¡Cornudo!

No pudo escucharle más. Le asentó otra puñalada mortal que terminó con su nueva víctima; pero se enteró de que quedaba el cerebro que organizaba su estafa, algo que hasta ese momento desconocía. No podía huir. Se encerró en una habitación de una pensión mientras pasó el revuelo que se organizó al día siguiente al comprobar la existencia de cinco cadáveres en la ciudad, todos conocidos clientes del Casino, muertes provocadas en todos los casos a causa de heridas de arma blanca. La policía no tenía a ningún sospechoso detenido.

Cuando se sintió un poco seguro, pasados tres días, una tarde se aproximó al palacio donde vivía Ruth, que, en cuanto le vio, se acercó para darle noticias de los hechos. Al...
 
Continuará...
Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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