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viernes, 14 de marzo de 2014

"De señorito a señor" (71)

... hasta que el proyecto fuera autosuficiente, o sería un nuevo fracaso en su vida? Conocía que sobre un buen cimiento se puede levantar un buen edificio, y el mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero. Ya lo había empleado todo, que no gastado como hacía antaño.

Tras las agotadoras jornadas donde controlaba y buscaba las soluciones que se precisaban en cada momento a los problemas puntuales, encontraba en la compañía de su casi virgen, aunque apenas se conocían, la templanza necesaria para que su moral no decayese, se sintiera un hombre nuevo y se olvidara durante periodos más largos de tiempo de los crímenes cometidos, que le atormentaban desde la noche en que asesinó a sus amigos, impidiéndole conciliar el sueño, sintiéndose inseguro, y en tensión permanente.

Nada más que empezaron a desbrozar el interior del tendejón, comprobaron que el suelo, en muchas partes, tenía lastras que lo hacían sólido y resistente, además de resultar más fácil mantenerlo limpio, bastaba con baldearlo. Taparon el agujero del techo reponiendo con cuatro vigas de madera los transversales entre las dos que aguantaban por toda la techumbre, que permanecía intacta. Colocaron las tejas que faltaban, sin trastos y estorbos hasta parecía más grande. Finalizada la labor en el tejado, los dos mozos empezaron a construir en el exterior del tendejón secaderos similares a los que estaban dispuestos en las inmediaciones del puerto al aire libre. En esta ocasión deberían ser mucho más grandes y resistentes. Prepararon las maderas necesarias, para que una vez encaladas las paredes, proceder a armarlas en el interior. Tenía sus ideas muy claras. Un día al sol las piezas grandes después de limpias, las pequeñas ni siquiera uno y luego, a los secaderos del interior para que se fueran resumiendo más lentamente. A punto de dar a las paredes la segunda mano de cal, al enterarse de la actividad que se estaba realizando en su propiedad Acevedo se presentó una tarde  en su carro con la disculpa de ver el nuevo estado de su tendejón tras las obras. Alucinó un poco al verlo con aquel nuevo aspecto, pero enseguida sospechó que sería su competencia en la venta del pescado y eso no era bueno para él. Frunció el ceño al conocer los propósitos para que se utilizaría. No dijo nada, porque después de todo si el negocio iba bien, las rentas las cobraría, y tenían suma importancia. Sobre todo, su semblante cambió cuando Dionisio le informó que necesitaba otro local, esta vez cerrado y grande. Conocía por Gloria que disponía de otro no muy alejado del tendejón. No dudó en ofrecerle una hacienda con casa que tenía cerca de la playa, que disponía además de un amplio local en desuso que podía servir por aproximarse a las condiciones que buscaba, pero le anunció que no lo podría alquilar sin incluir la vivienda en el precio. Ante tanta rapidez en la solución a un nuevo problema, Dionisio que andaba buscando el local para utilizarlo a la vez de secadero para ahumar la carne de las tortugas y la de los peces de gran tamaño, muy contento le respondió:

-Mañana por la tarde iremos a verlo. Ya veo que pronto vas a ser mi socio, sin proponértelo, por todo lo que te tendré que pagar el próximo año. Más de la mitad del negocio te lo debo.

Gloria, que estaba siempre a su lado desde que llegó, le pidió permiso en esta ocasión ...


Continuará...
Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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