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martes, 1 de abril de 2014

"De señorito a señor" (73)

(Por error he suprimido esta entrada publicada el pasado viernes 27 de marzo. Procedo a recuperarla para que la novela, que habitualmente publico ese día de la semana tenga continuidad, aunque aparecerá otro día de la semana diferente.

...amor: sin darles tiempo a llegar a la alcoba.

Acostados en la cama, ocurrió un hecho que cambiaría el rumbo en este feliz comienzo. Cuando estaban dormidos, Gloria se despertó intempestivamente dando gritos. A duras penas, tras el susto inicial, el montañés acertó a encender una vela colocada encima de la mesilla de noche. Para entonces lloraba desconsoladamente. Tuvo una pesadilla. La intentó calmar, pero no lo conseguía, ni con mimos y arrumacos, ni con besos y buenas palabras. Estaba fuera de sí, aparentemente sin motivos. En este estado continuó largo tiempo. Para entonces le había llevado un vaso de agua, que con dificultad bebió para intentar calmarla. Poco a poco volvió a la normalidad, aunque de vez en cuando, los profundos suspiros rompían el silencio de la noche. A punto de quedarse de nuevo dormido, ella seguía sentada en la cama con los pies colgando, volvió a preguntarle por los motivos que la impedían continuar acostada durmiendo. Insistió en preguntarle lo que le pasaba. Estaba intrigado, pues no llegaba a razonar por qué tardaba tanto en recuperarse tras estar tanto tiempo despierta y algo más calmada. Inesperadamente Gloria comenzó a darle explicaciones:

-Hace medio año, Acevedo invitó a sus amigos a celebrar una fiesta en esta casa. Me trajo a mí y a sus amigos que llegaron con otras mujeres, ya hablaron de ti en la fiesta. Todo fue normal hasta que los excesos de la bebida empezaron a notarse. Ellos empezaron a quitarse ropa, las mujeres se quedaron en cueros, a mí también me obligaron a hacerlo. Empezaron a beber y a fornicar unos con otros de manera indiscriminada. Yo permanecí cerca de él y me respetaron, después de todo era el anfitrión, pero no paró de beber en toda la noche, pues no tenía ganas ni de mí, ni de ninguna otra; porque estoy convencida, tal como transcurrían los hechos, que con mucho gusto muchas hubiesen aceptado una invitación suya al respecto. Llevaba tanto alcohol encima que, a pesar de todo lo que aguanta sin hacerle daño la bebida, terminó como una cuba y quedó dormido sentado, roncando plácidamente. Yo me retiré hasta este lugar y me acosté. A media noche, se presentaron en mi dormitorio todos los invitados menos él. Ellas me destaparon y me despojaron de las ropas y aplaudían a los hombres que tras violarme conseguían llegar al placer. Así uno tras otro. Al final solo tenía dolor, y en mis oídos zumbaban las voces y aplausos de quienes presenciaban el desgraciado espectáculo. Después que varios pasaron por encima de mi cuerpo, violada y llena de moratones, me dejaron aquí tirada.

Al despejar la borrachera comprobó que no quedaban invitados en esta casa, y al verme como estaba, se impresionó un poco. No tuvo que preguntarme por la fechoría de sus amigos. Empezó a echar juramentos y a dar voces, que de nada sirvieron para calmar mi dolor y devolverme mi orgullo. Prometió matarlos a todos, pero yo para él soy una “casi virgen” y las así consideradas no tenemos derechos. Desde ese día siempre llevo una duda permanente. Si lo ocurrido fue premeditado y organizado por él, o fue algo accidental de aquella noche. Cada vez que lo pienso, más me convenzo de que es norma de todos ellos organizar orgías similares que van rotando por diversos lugares, que cada uno busca a su gusto y donde siempre como fin de fiesta escogen una víctima, como aquel día fue mi caso, para terminarla con algo especial. En resumen, todo lo demás una pantomima de Acevedo, aunque he de decir en su favor, que desde esa fecha, que yo sepa, acompañándote el otro día ha sido la única...

Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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