PUBLICACIONES

http://lucesenlasminas.com/

viernes, 4 de abril de 2014

"De señorito a señor" (74)


...vez que regresó a esta morada y creo que quiere venderla para deshacerse de ella, ya que según él, le trae malos recuerdos. De ahí que el día que me propusiste acompañarte en su casa, el cielo me abrió una puerta por donde escapar y por eso estoy aquí contigo. Casi no te conozco. Sé que eres buena persona y estoy segura de que serás el amor de mi vida. No me pidas que te ame en esta alcoba, por favor.

Se levantaron y abandonaron la morada. Cogidos de la mano se presentaron ante la vivienda de Tomás y su familia cuando estaba amaneciendo; éste, a punto de zarpar con su pequeño velero, para cumplir su parte del contrato de venderle toda la pesca, los saludó. Pensaba salir a faenar, para poder empezar por la tarde a preparar entre todos las capturas de ese día. Recibió la contraorden de que no saliese a la mar. Le necesitaba para otros menesteres. Ante aquellos vaivenes sobre lo que debía de hacer, pensó que la pareja se había enfadado, algo que sucedía hasta en las mejores familias, a pesar de que continuaban de la mano, pero quedó más extrañado al pedirle que comunicase a su esposa que volviese a habilitar su camastro, ya que seguirían por una larga temporada en su casa y que se pensara una oferta que le iba a proponer en aquel momento:

-Te cambio esta casa recién alquilada de donde regresamos por la que ocupas en la actualidad tú y toda su familia.

No obtuvo respuesta inmediata. Continuó en el uso de la palabra y le pidió que sólo se dedicara a la captura de peces, la de las tortugas gigantes ya le avisaría.

Tomás se alegró de tan incomprensible reacción, pero cumplió con lo ordenado y después de una corta conversación con su esposa, dieron el visto bueno, y aceptaron la propuesta del cambio de vivienda. Irían a vivir él y su familia a la casa alquilada junto a la tejavana que acababa de quedar vacía. Para la familia del pescador sería como un palacio, estaba cerca de la suya y aceptaron gustosos la propuesta de mudanza. Por fin, la pareja pudo dormir un rato tras una larga noche en vela.

Tenían prisa por preparar y, sobre todo, terminar con la limpieza y el encalado con la última mano de las paredes de la tejavana donde tenía previsto empezar a ahumar la carne de tortuga, una vez que hubiese cogido la sal, pero antes de empezar con esta labor, necesitaban terminar con el cierre de un lateral, para protegerla del fuerte viento del Norte por ser el que con más intensidad, en determinadas épocas del año, debería soportar aquel punto; ampliar una pequeña puerta de acceso que resultaba algo estrecha, dado que el humo de la leña situada en un hogar estratégicamente preparado, saldría por entre las rendijas habilitadas en el tejado y una pequeña chimenea. Para poder llevarlo a cabo, instruyó a los dos hijos de Pedro quienes ejecutarían a la perfección lo que tenía en mente y antes de que hubiese terminado la semana, estaban las obras finalizadas y el local a punto; pero aparte de la materia prima que esperaban conseguir en la mar, faltaba un producto imprescindible para sus propósitos: la sal.

El mismo día que regresaron por la noche, después de cenar con toda la familia de Tomás, Dionisio preguntó si sería posible traer sal con su barco desde algún puerto. Obtuvo un sí por respuesta, pero yendo en contra de su propio interés, le recomendó que fuese a comprarla directamente a los productores de Salinas en el Noroeste de...

Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

Si lo que te apetece es PATROCINAR o suscribirte para adquirir un ejemplar de la obra, se precisan previamente 150 suscripciones para publicarla, ponte en contacto conmigo: vilela@resellos.com
Publicar un comentario