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viernes, 6 de junio de 2014

"De señorito a señor" (83)


... encargado de la contabilidad, ante la inactividad por falta de apuntes de ventas y compras, se lo cediese; él le pagaría el jornal; y se encargaría de recoger los nuevos pedidos de pescado, para evitar al menos, esa cola que se había formado aquel día al disponer de otra persona para ayudar en el reparto a la llegada del convoy. Añadió que le preparasen un cartel como el de las viseras de los camiones, provisional, pues al siguiente viaje traería uno acabado y que sólo tendrían que colgarlo. Le puso encima de la mesa un saquito de monedas para que atendiese su petición y tuviera dónde echar mano en caso de necesitarlo para pagar a los obreros el sueldo de la semana, si se retrasaba la llegada del convoy por algún percance. El extremeño, impresionado por la locuacidad y claridad de ideas del montañés para los negocios, sólo tenía palabras de agradecimiento ante tanta iniciativa y tanta generosidad que no esperaba.

Muy temprano partió el convoy hacia Salinas en busca de sal. La compraron, cargaron y llevaron hasta los tendejones y tejavanas sin ningún contratiempo y además con las alforjas llenas. Acevedo tuvo que poner de nuevo en marcha el horno en la fundición habilitada, a fin de seguir fabricando los lingotes de plata. Ambos llegaron a un acuerdo de que el pago por la tejavana, la casa y la finca la iría cobrando a plazos con parte de esos lingotes a lo largo de un año, perdonando el mexicano en señal de amistad y como regalo de boda el valor de la renta por el alquiler disfrutado, pues transcurrieron unos meses desde que se firmó el anterior contrato. Tuvieron que volver a visitar al escribano, quien dio fe de todo lo acordado de nuevo.

Ya de noche, llegó el matrimonio a la antigua casa de Tomás, quien les estaba esperando con su esposa con una cena preparada especialmente para ellos. Ambos aceptaron la invitación de sentarse a la mesa y tras escuchar, mientras cenaban, un detallado informe del estado en que se encontraba el pescado del tendejón y la carne de la tejavana, de nuevo repletos, gracias a la contratación de mayor número de gente del pueblo que accedía con gusto a trabajar, distendieron la conversación momentáneamente, comentando Gloria detalles y anécdotas del último viaje; como por ejemplo, cuando una señora de avanzada edad, vestida de negro y ataviada con un pañuelo del mismo color, viuda de minero, deseosa de comprar pescado, sacó de la faltriquera media onza de oro, acuñada en la época en que gobernaba Carlos III aquellas tierras, y con esta moneda pagó la compra. Añadió, cómo algunas personas de las que estaban a la cola la adulaban para intentar conseguir más cantidad de la acordada. Con estos y otros comentarios similares le quisieron dar a entender que tenían pedidos para todo lo que fuesen capaces de preparar. Entonces tomó la palabra Dionisio y, como cada vez que lo hacía en el tono empleado, la cosa se puso seria. Tomás empezó a escuchar un monólogo de órdenes que debería empezar a ejecutar desde la mañana siguiente. Lo primero que escuchó le hizo esbozar una leve sonrisa. Su sueldo pasaría a ser a partir del día siguiente diez veces más del que cobraba y debería dejar de pescar. Prestó más atención desde ese momento y puso unos ojos como platos. No entendía nada. Sus dos hijas pasarían a ser las responsables de tendejón y tejavana, duplicándoles el sueldo que tenían. Sus dos hijos, a los que triplicaría el sueldo, dejarían lo que estaban haciendo. Se encargarían en la finca de preparar, anexas a la tejavana, cinco nuevas instalaciones. Otra como la existente y cuatro tendejones, que, sin fijar fecha, deberían de estar operativos cuanto antes mejor; añadiendo, que tenía libertad para contratar cuantas personas fuesen necesarias para conseguirlo. Tal potestad para contratar obreros para construirlas, las debería dejar en manos de sus hijos en quienes delegaba este trabajo, puntualizando que tenía...
 
Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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