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lunes, 18 de agosto de 2014

"De señorito a señor" (93)

                                      Zacatecas (Mexico).

... sustituir las camionetas, utilizadas desde entonces en viajes excepcionales, por otros dos vehículos de la misma marca y mayor tonelaje. Una prueba evidente de que el negocio iba muy bien.

Con el convoy, cuya llegada esperaba con ansia Daniel, recibió el anuncio de que el ingeniero de minas Domingo estaba a punto de llegar desde España. Tenían previsto que una vez  que pisara tierra mexicana, después de un pequeño descanso en la parte de la casa ampliada, que ya estaba en uso, lo llevarían a Catorce a reconocer la mina, cuya explotación continuaba con el filón perdido, y el resto de las concesiones.

Al regreso a La Aldea, por entonces un pueblo importante por la vida que generaba la fábrica de conservas, Dionisio marchó al encuentro de Acevedo y le pidió que fuese haciendo todo lo necesario para alquilar el mejor edificio que conociese y estuviese disponible, para ubicar un banco donde almacenar los lingotes que, poco a poco, se iban acumulando. Le pidió que hiciese las gestiones necesarias para legalizarlo y su nombre sería El Glorioso Banco Nacional. Ante tal petición quedó sin palabras. Le volvió a recordar la proporción en el reparto de las ganancias, que se respetaría según los acuerdos firmados ante escribano. Con el encargo aceptado, el matrimonio prosiguió viaje a Veracruz a recoger al ingeniero que esperaban.

Acevedo estaba en su salsa. ¿Sería su sueño frustrado hacerse banquero? Por el empeño que puso por ponerlo en marcha tal vez fuera así, pues aunque enseguida consiguió el alquiler en Veracruz de un soberbio palacio colonial para ubicarlo, no resultaba fácil que se permitiera su legalización, previa a su puesta en marcha, pero por ser tan pequeña la nueva entidad que quería iniciarse, ni tan siquiera tenía edificio propio, la competencia no puso los obstáculos que se pronosticaban, al final lo toleró pensando que pronto sería absorbido por cualquiera de ellos, y como suele ocurrir siempre el pez grande se come al chico con ganancias, sólo es cuestión de sentarse a esperar.

Con Domingo hospedado en su casa, con todos los almacenes repletos y la campaña de la pesca en marcha, Goyo fue invitado a una cena con el recién llegado y el matrimonio. Pasaron unos momentos agradables, pero la conversación derivó hacia la actividad pesquera en la fábrica. El ingeniero, por ser de tierra adentro, lo suyo no era ni la pesca ni los peces; cansado y con su mente deseando ir a poner en práctica sus conocimientos sobre las minas, se retiró a la habitación de invitados; Gloria lo haría un poco mas tarde. Dionisio tenía preparada una sorpresa a su amigo al encargado de la conservera al final de la velada, por lo que le vino muy bien el momento en que quedaron a solas. Le propuso realizar un viaje a España a corto plazo. Al escucharlo, se sorprendió mucho y su rostro quedó pálido. Sin poder articular palabra, estaba paralizado y pensó: ¿Pretendía echarle el patrón otra vez y ponerle de patitas en Santoña ahora que se encontraba a gusto en La Aldea? Se tranquilizó cuando le escuchó hablar y conocer los propósitos de ese inesperado viaje, pues no tenía otro motivo que ponerle al corriente de que quería iniciar todas las gestiones posibles a fin de tratar de traer, si conseguía convencerles, a Ramiro y Navarro y a sus familias. Para que lo intentara, le puso encima de la mesa tres pagarés de su banco firmados y extendidos a su nombre, pero con la cantidad pendiente de rellenar. Los recogió y los examinó. Quedó atónito por la confianza que estaba depositando su patrón en aquel momento en su persona, ya que debería ser él quien los acabara de rellenar. No lo...

Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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