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viernes, 22 de agosto de 2014

"De señorito a señor" (94)


... pudo disimular, se sintió orgulloso en aquel momento. Prosiguió prestando mucho atención a los detalles:

-Sueldo como el tuyo, (triplicado desde su llegada). Trabajo para los hijos en edad de realizarlo y escuela para los más pequeños. Pasajes para todos en el vapor hasta Veracruz. En el puerto se les pasará a recoger como se hizo contigo. Vendrían aquí y posteriormente pasarían a ponerse al frente cada uno de una nueva factoría, esta vez sí, con cadena de enlatado y conservación de diversas variedades de pescado en aceite vegetales y escabeche, sin olvidarnos del salazón y ahumado como tenemos aquí. Y si después de transcurrido un año quieren regresar, pasajes de vuelta para todos. Eso quiero que lo oigan de tus labios.

No dudó en dar respuesta afirmativa inmediata, pero le pidió que le autorizara a no viajar solo, quería llevar consigo a su chavala, él correría con los gastos que ocasionara. Un poco avergonzado y con diferente tono de voz al utilizado hasta ese momento confesó:

-Por Santoña, decían, que no servía para las mujeres.

Dionisio no pudo reprimir una leve sonrisa al escucharlo.

-Me gustaría presumir de su belleza y su escultural figura, paseándola cogida de mi brazo por la plaza del pueblo.

Aprovechó el envite para anunciarle que ella también tendría los gastos pagados; pero con una condición, que le realizara un encargo pendiente en Noja. A Goyo le traicionó de nuevo el subconsciente, casi instintivamente le salió una respuesta que por poco echa por tierra todo lo hablado hasta el momento. La cara que le quedó a Dionisio fue un poema cuando le escuchó decir:

¿No me mandará que limpie a alguien allá?

Después de un largo silencio, simplemente le respondió:

- La época de la venganza es mi historia pasada, bastante tengo con llevarla a mis espaldas.

Casi en ese momento se da por concluida la velada, cuando Goyo, dándose cuenta de haber metido la pata, le preguntó:

- ¿Qué gestión deberé realizar? Si está a mi alcance la realizaré con mucho gusto.


Como lo tenía muy meditado y porque ya lo consideraba como de su propia familia, Dionisio pudo salir rápido del mal trago al recordar lo que le iba a encargar. Algo, que por no poder regresar a España, no podía hacer él. Continuó hablando:

-En Noja, al lado de la playa del Ris, vive un cabrero que se llama Tadeo, amigo mío. Debes de ir a saludarlo sin mencionar mi nombre y decirle que alguien quiere que ...

Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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