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viernes, 5 de septiembre de 2014

"De señorito a señor" (96)


 
El sábado por la noche sobresalía sobre el resto de casi vírgenes y el mexicano intentó en un momento puntual llevarla hasta donde estaba, pero Ojos Verdes, muy a gusto con Goyo, lo tenía bien agarrado en todo momento y no le soltó en toda la velada. En cuando pudieron se marcharon a lugar discreto donde los arrumacos y cariños no molestaban a nadie mientras los disfrutaban. Cuando el alcohol empezó a hacer estragos y empezaron los desmanes, ambos abandonaron la fiesta y se encaminaron a la vivienda del de Santoña y dentro, celebraron el fin de fiesta a su modo y manera, sin que nadie les molestase.

Estuvieron tres días encerrados en casa. En la fábrica pensaban que Goyo se encontraba indispuesto o enfermo tras la fiesta, pero en cuanto se percataron de lo que ocurría, nadie los molestó. Los hijos de Tomás estaban preparados para seguir con toda la industria del pescado en marcha y sin notarse en exceso su ausencia. Tras aquellos días Dionisio sacó en consecuencia que ya podría disponer de él para empresas más importantes, al menos en aquellas circunstancias, lo estaba y lo tendría en cuenta.

Acevedo mandó a uno de sus asistentes en busca de Ojos Verdes en cuanto se enteró de lo que pasaba, ya que su casi virgen no regresaba como estaba convenido. Goyo salió a su encuentro cuando supo de su llegada y le ordenó que le dijese a su amo, que la muchacha no se marchaba de su lado. Con este mensaje partió a darle las novedades el emisario. Éste, al enterarse, se enfureció tanto que presto salió a por ella. Se encontró con Goyo nada más llegar y le recordó que la muchacha le pertenecía. Como respuesta escuchó que tendría que ir él con los pies por delante, si quería llevarse a Ojos Verdes. Acevedo conocía la importancia del montañés en la empresa, se amilanó un poco al verle con una navaja de gran tamaño en la mano, pero las palabras entre ambos que se dirigían estaban salidas de tono. Tal como se estaba caldeando el ambiente, los que presenciaban la escena fueron a avisar a Dionisio, quien se presentó de inmediato.

Al verle, dando voces, Goyo lo acusa:

- Este sinvergüenza me quiere quitar a la chavala. Si se la lleva, mañana cojo la maleta y me vuelvo a España para siempre.

Ojos Verdes, consciente de la situación, recordado la suerte tenida por Chuchina tras separase del mexicano para ir a vivir con Dionisio, algo que también ansiaba para ella, intervino sin que nadie le preguntase:

- Sí, quiero quedarme con él.

El mexicano al escuchar aquel nombre con el que la muchacha respondía, volvió a quedar desorientado y no pronunció palabra. Fue el momento que aprovechó Dionisio para invitarles a ambos a comer y después resolverían el asunto como buenos amigos, como siempre se hizo hasta entonces cuando se presentaban divergencias. A regañadientes ambos aceptaron. Acevedo, otra casi virgen y la nueva pareja de enamorados acompañaron al matrimonio en la comida.
 
 
Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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