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viernes, 19 de septiembre de 2014

"De señorito a señor" (98)



Cuando lo llevaron a Catorce al extremeño, Domingo le pareció demasiado niño para ser ingeniero. Lo hospedó en su casa.

En todos los reconocimientos en la mina estuvo a su lado. Empezó realizando estudios geológicos del terreno por donde discurría en el exterior cuando dio en falla. A la luz de un candil prosiguió realizándolos en el interior de la galería y llegó a una conclusión explicada a su anfitrión al tercer día. No daba crédito a lo que estuvo escuchando, por el razonamiento y lo fácil con que buscó solución. Explicó al capataz lo que debía ordenar hacer a sus mineros para volver a encontrarse de frente con el filón. Tardaron dos días y la mina, una vez que la mandó preparar con criterios técnicos, empezó a avanzar y a salir mineral como nunca se esperaba. Daniel no llegaba a entender lo que veían sus ojos. Estaba contentísimo. Mandó un telegrama a Dionisio, quien ante los argumentos expuestos sobre la importancia de los nuevos hallazgos, se presentó a los dos días con su esposa. A su llegada, no sabía qué ofrecerles al matrimonio en señal de agradecimiento.

Ante tanto ofrecimiento le pidió que contratara dos nuevos empleados a su cargo, y abriera dos nuevas oficinas de venta de pescado en Zacatecas y Guanajuato, y en cuanto tuviesen suficientes pedidos en cualquiera de los dos puntos, contrataran transporte que llevaría sal en la ida y pescado a la vuelta. El extremeño aceptó cumplir su deseo que se haría realidad en poco tiempo. Para entonces el montañés conocía que el negocio de la plata no estaba tanto en la extracción como a primera vista parecía, sino en la fundición y producción de lingotes. Ahora que comenzaban a tener excelente producción la mina, consideró oportuno el momento para trasladar a Catorce lo que estaba haciendo en la fragua a pequeña escala y de cuyo control se encargaba Acevedo. Se propuso construir una fundición con hornos de reverbero de gran tamaño en un lugar no muy alejado de las minas que explotaban. 

Necesitaba un buen técnico que se hiciese cargo de levantarla y posteriormente dirigirla. Para conseguirlo fue a poner al corriente al mexicano, que rodeado de cuatro casi vírgenes con las que seguía presumiendo ante quien llegara a su casa, le recibió y aceptó de buen grado el nuevo encargo de encontrarlo, aunque el montañés le puso una condición, debería buscarle el mejor profesional del ramo en todo el estado mexicano y que no dudara a la hora de contratarlo. Tras escucharle, llegó a la conclusión de que podía ser el mejor medio de conseguir llenar el sótano con lingotes de plata en la inmensa mansión alquilada para ubicar el banco. Buscó y encontró un técnico, entonces pudieron contratarle como inteligente en la materia, tras triplicarle el sueldo que tenía en su anterior destino. Aceptó su traslado a Catorce donde iniciaría la construcción de dos hornos de reverbero. Duplicó el salario a los cinco obreros que trabajaban fundiendo la plata en la fragua, y de esta manera los llevó a todos a la nueva fundición, poco a poco y sin mayor dificultad, dejando un par de operarios que no quisieron ir, para temas puntuales en La Aldea.

Tardaría casi un año en hacerse realidad esta nueva factoría con los hornos que se...

Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html

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