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viernes, 26 de septiembre de 2014

"De señorito a señor" (99)






... pusieron en marcha y en breve tiempo llegaron a ser veinticuatro. Mientras se ponían en marcha, el mineral extraído en Mina La Gloria quedó a la espera en lugar seguro hasta que se encendieran los hornos que se estaban construyendo. No salió ni un gramo de mineral a otras fundiciones donde anteriormente lo vendían. Por la proximidad de la fundición a las minas y la facilidad de poder llevar el mineral hasta los hornos por un corto camino de hierro construido al efecto, pudieron pagar más a los propietarios de las explotaciones de los alrededores quienes pronto vendieron todo lo extraído a la fundición recién inaugurada y los lingotes obtenidos acababan en el sótano del Glorioso Banco Nacional transportados en los camiones propios de la conservera en los viajes de retorno.

Hubo un momento en que Dionisio tuvo que afrontar un grave incidente. Uno de los camiones fue asaltado y el chofer herido. No se lo pensó dos veces, desde aquel día los camiones irían en convoy de no menos de dos unidades y llevarían un acompañante armado en la cabina y con un coche de escolta delante o detrás de cada camión con pistoleros armados. Se acabó el problema, con sus hombres lo tenía resuelto pues el estado no tenía recursos para hacer frente a la seguridad del transporte de los lingotes de plata. También mandó organizar un grupo de gentes del pueblo, a quienes adiestraron en el manejo de fusiles, y desde ese momento se encargaron de la seguridad personal del patrón y su familia, que simultaneaban con la escolta de los camiones.

Cuando se hizo efectivo este nuevo sistema de transporte para la plata, la sal la llevaron los camiones de mayor tonelaje que partían de otros estados y llegaban para cargar pescado a la conservera. Los camioneros lo aceptaron de buen gusto, pues conseguían dos portes, ida y vuelta, para el mismo trayecto, a pesar de que tenían que desviarse de las rutas, pero estas condiciones no las conseguían en ninguna otra parte.

Acevedo empezó a vender y exportar plata, para disminuir existencias e ir dejando espacio a las últimas remesas. Al final, el metal se transformaba mediante operaciones bancarias en monedas y lingotes de oro, ocupaban menos espacio, o en dólares americanos, moneda en vigor en los mercados internacionales cuando se exportaba fuera de México.

El pequeño banco se convirtió en uno de los más solventes de la nación y la competencia lo notaba. Pusieron en el mercado acciones, reservándose Dionisio el ochenta por ciento y el mexicano el diez por ciento, pasando el resto a manos de accionistas que hincharon de recursos al banco, que el montañés utilizó en ampliar sus negocios. Tantos ingresos entraron que otros bancos de la competencia, conocedores de algunos detalles, fueron quienes compraron mayoritariamente las acciones. De esa manera tan simple entraron en el privilegiado círculo del negocio bancario. Posteriormente se asociaría con un banco que tenía falta de liquidez, algo de lo que ellos estaban sobrados, evitando su bancarrota; pero a cambio, todas las oficinas repartidas por el país empezaron a cambiar sus rótulos que pasarían a llevar nuevo título: El Glorioso Banco Nacional, que lo acabaría absorbiendo.
Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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