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viernes, 10 de octubre de 2014

"De señorito a señor" (101)



-Estoy de acuerdo con lo que acabo de escuchar.

La bella dama quedó un poco ruborizada al oir estas palabras, pero a nadie le disgusta recibir incienso, tampoco a ella, pues halagaban sus virtudes. Permaneció en silencio, pero apretó con fuerza su mano, y éste enseguida reaccionó y comprendió que debía cambiar el rumbo de la conversación. Sus amigos estaban casados y con familia, mientras él continuaba estando soltero. Escogió otro tema y empezó a contarles detalles de la travesía; en cambio, solo recibían malas noticias de la difícil situación que atravesaba toda la población en España.

Muchas personas tenían mucha necesidad y pasaban hambre. Sólo en el campo, donde se autoabastecían, podían comer todos los días, de ahí que muchos se marchaban de nuevo a los pueblos de donde procedían y surgía un nuevo problema que Ramiro comentaba:

-Si, jóvenes muchos de ellos, partieron en busca de mejor vida a la ciudad. Ahora deben regresar a su lugar de origen. Sus escasas posesiones no dan para mantener a los que quedaron, y los nuevos que vuelven por tal motivo deben tomar tierras en arriendo, excesivamente caras, que implica que si por alguna causa climatológica se reducía y escaseaba la cosecha, en invierno todos lo pasaban muy mal, y esto ocurría con frecuencia. Sólo el cuidado de algunos animales que llevaban a los pastos comunales, al empezar la primavera, les permitía con su venta en otoño o iniciado el invierno poder sobrevivir ante situaciones adversas.

Estos lamentos de situaciones angustiosas y calamidades de muchos de sus conocidos, contrastaba con el resurgir de La Aldea en la misma época.    

No es de extrañar que escucharan que para empezar una pelea en Santoña no sería necesario que ocurrieran muchas cosas. Cualquier motivo, por insignificante que fuera, era justificación para entablar una disputa o lo que es peor una pelea con palos y navajas. No discurrían buenos tiempos económicos, las gentes no andaban sobradas de buen humor, acosados por el hambre y los bajos sueldos e instigados por el alcohol, que en vez de quitar penas hacía a muchos perder la cabeza.

Quedaron en estudiar la oferta económica, una suculenta cantidad, que le escucharon ofrecer si aceptaban la propuesta de ir a poner en marcha los proyectos en México y sólo le preguntaron en aquel momento si disponía de perras suficientes para llevarlos a todos hasta allá, pues ellos no estaban en condiciones de afrontar los gastos. Entonces sacó uno de los pagarés extendidos a su nombre, y donde no figuraba la cantidad a retirar del banco, les propuso:

- Decirme lo que necesitáis, escribo la cantidad en este documento y vamos mañana mismo al banco a retirar las “perras”.

Abrieron los ojos como platos. No daban crédito a lo que estaban escuchando, viendo que tenían delante un pagaré con la cantidad a poner, en blanco; lo que demostraba la confianza depositada en él por quien años atrás le dejó en la calle sin trabajo.

Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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