PUBLICACIONES

http://lucesenlasminas.com/

viernes, 17 de octubre de 2014

"De señorito a señor" (102)




Prometieron valorar la propuesta y dar respuesta para poder enviársela a Dionisio, que esperaba fuera favorable por parte de ambos.

El día que Goyo y Ojos Verdes partieron hacia Noja a cumplir el segundo encargo que deberían intentar realizar, ocurrió un hecho que favorecería la toma de decisión por si les quedaba alguna duda.

En muchos de los litigios que surgían entre los vecinos se hallaban las mujeres metidas por medio. El dinero, las envidias y los nervios estaban a flor de piel. Las peleas solían ser frecuentes. En una de ellas se vio envuelta la esposa de Ramiro contra una de sus vecinas, quien la asestó tal golpe con una de las albarcas que llevaba puesta, utilizada como arma de defensa, que la hizo una brecha en la cabeza, de la que brotaba abundante sangre, siendo denunciada la agresora y llevada posteriormente al puesto de los guardias, mientras ella fue llevada al de socorro, donde un practicante le colocó ocho puntos para obturar la herida. En honor a la verdad, las dos tenían algo la culpa, tenían un carácter irascible y una lengua viperina. Ambas, reincidentes, promovieron varios escándalos en su barrio y a Ramiro le ayudó este percance para tomar la decisión en ese momento. Para evitar males mayores y que los hechos se repitieran sobre todo si intervenían dueñas, con las que no podía suceder cosa buena. Pensó que tal vez no estaría mal tomar la decisión de aceptar la propuesta de emigrar a América. No sería mala idea cambiar de aires.

Se lo comunicó antes de partir a Noja. No resultó difícil localizar a Tadeo cuando llegaron, ya que por el camino real  encontraron a un lugareño que iba conduciendo sus bueyes que arrastraban un carro del país cargado de maderas que las últimas mareas vivas depositaron a lo largo de la playa de Las Olas en gran cantidad. Pidieron al taxista que se detuviese y Goyo se bajó para preguntarle si conocía al cabrero; éste, después de responder afirmativamente, le indicó que debería llevar el vehículo hacia la otra playa, la del Ris, hasta una curva muy pronunciada, aparcarlo y proseguir hacia la costa por cualquiera de los senderos que les llevarían directamente. Cuando la divisaran deberían de fijarse en la piedra más saliente hacia la mar, El Lucero, pues a esa zona solía llevar a su rebaño por las tardes, antes de regresar con él a su cabaña situado en las proximidades.

Cuando, a pie, iniciaron el descenso hacia la costa por uno de los senderos, Ojos Verdes que avanzaba más despacio tras él tratando de evitar que las zarzas y escajos se prendieran en las puntillas de su vestido, enseguida se percató del rebaño. Desde ese momento les resultó más sencillo escoger, entre los numerosos senderos que tenían por destino las piedras de la mar, aquellos que iban más en línea recta hacia el rebaño. Antes de llegar al lugar donde se divisaba a Tadeo, el perro que le ayudaba detectó su presencia. El animal ladraba, se engrifaba, levantaba el rabo y, sólo cuando la voz de su amo pidió que callase, el perro obedeció. A partir de ese momento, los recién llegados pudieron acercarse al lugar donde estaba el pastor,  apoyado en una aijada que tenía en la mano. Al llegar a su altura Goyo tomó la palabra:

- Buenas tardes. Estamos buscando a Tadeo.

Un poco sorprendido por la presencia de los interlocutores que tenía delante y  que ...

Continuará...



Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
Si lo que te apetece es PATROCINAR o suscribirte para adquirir un ejemplar de la obra, se precisan previamente 150 suscripciones para publicarla, ponte en contacto conmigo: vilela@resellos.com
Publicar un comentario