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viernes, 24 de octubre de 2014

"De señorito a señor" (103)

Noja
...preguntaran por él; tal vez más, por la belleza que le despertaba su acompañante o por los jirones y destrozos que las zarzas realizaron en los bajos de su vestido, impropio para el lugar, respondió:

- Aquí lo tienen delante, para servirles. Señorita, parece como si un perro hubiese atacado a su lindo vestido.

Al escuchar la respuesta, sopló como quien se le quita un gran peso de encima, pues tenía delante a la persona que tenía que encontrar. Respiró profundamente y tras tomar varias bocanadas de fresca brisa marina, que la piel agradecía tras la caminata, añadió:

- Ella es mexicana, se llama Ojos Verdes. Yo soy de Santoña, me llamo Goyo. Venimos desde su país con el fin de proponerle un trabajo y de esa forma cumplir un encargo que alguien que le conoce nos ha pedido que le propongamos para que realice.

Se estrecharon las manos y el pastor respondió:

- Pues dígame Vd., por si está a mi alcance realizarlo.

Algunos de sus vecinos lo consideraban algo babión#, pero seguía siendo la misma persona humilde e inteligente; aunque para entonces, sus lecturas, la observación de la naturaleza, la contemplación de la mar, la soledad y las penurias, le transformaron en un filósofo. Pensaba que como el sabio Don Miguel dejó escrito, siempre es mejor ser loado de los pocos sabios que burlado de los muchos necios. Como sabio reaccionó cuando escuchó la escena romántica que debería ejecutar llevando una flor, al menos un par de veces a la semana a la tumba de Gloria. Al oír pronunciar este nombre y el sueldo, dos mil pesetas, que todos los meses le darían por esta labor que podría realizar empleando un pequeño rato, y no todas las tardes, gracias a la generosidad de un desconocido…, no tuvo necesidad de conocer de quien partía la iniciativa, quedó anonadado. Reaccionó de inmediato al comprender que no procedía de alguien que se podría considerar como un loco, aunque fuese de amor. Tadeo no pidió explicaciones, sólo que a cambio de aceptar el trabajo encomendado, deberían llevar a su benefactor un regalo.

Goyo, desconcertado, quedó sin palabras, pues no esperaba tal petición, aunque pensó que no lo quedaba más remedio que aceptar la propuesta, fuese la que fuese, para poder cumplir con el encargo de Dionisio. Respondió:

- De acuerdo.

Ojos Verdes, también sorprendida, continuó en silencio; entonces Tadeo prosiguió...

Continuará...
Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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