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viernes, 31 de octubre de 2014

"De señorito a señor" (104)

... hablando mientras señalaba con el dedo una pequeña cabaña que se divisaba sobre el horizonte dejando la mar a sus espaldas:

- Debemos de acercarnos hasta aquella, la de allá arriba. Está un poco pindio para la señorita, pero enseguida llegaremos.

Con señas y silbidos ordenó al perro que se pusiera a trabajar y en escasos instantes el rebaño empezó a tomar rumbo hacia la casa. No salían de su asombro al contemplar el espectáculo que proporcionaba observar aquel perro moviendo al ganado. Mientras, detrás de los animales, se fueron acercando a la ruinosa cabaña, además de interesarse por si daba mucho trabajo su cuidado, si existían alimañas que las atacaran como ocurría en la zona pasiega.

En ambos caso dio repuesta negativa puntualizando:

- Si alguna merma tiene el rebaño, si no se muere de forma natural algún ejemplar, las bajas proceden de los ataques de algún animal de dos patas.

 Goyo no continuó preguntando. Sí lo hizo Ojos Verdes que se interesó por conocer el porqué del nombre El Lucero para esa zona de la costa. El pastor entonces dio todo tipo de detalles.

- En las noches de luna llena, dicen que en ese lugar hay una piedra en el fondo, que en un determinado momento de la marea y no en otro, se refleja con gran intensidad y permite ver la cantidad de pesca que hay por las sombras que se mueven sobre ella tras cebar a los peces. Muy pocos pescadores conocen el momento que hay que observarla para poder empezar a pescar momentos después o marcharse para casa, si no los hay. Es muy difícil llegar a descubrir el secreto de ese pescadero, y desde que faltó del pueblo un pescador, que dominaba como nadie el lugar y obtenía en los días propicios grandes pescas en ese lugar, nadie hasta el día de hoy lo ha vuelto a conseguir.

Ni por la más remota idea pensaron que estaba hablando de Dionisio, mientras tanto Tadeo les estaba examinando sobre los conocimientos que tenían sobre el pasado de su benefactor con este comentario. Al llegar a la casa les ofreció comida a base de pan y queso. Ojos Verdes puntualizó:

- Comer no me apetece. Agua fresca, si tiene, sí.

Presto se adelantó Tadeo hacia la cabaña en busca del agua que demandaba la mexicana y que siempre conservaba fresca en su interior. Enseguida regresó con el botijo fabricado con barro blanquecino y agarrado por el asa semicircular situado en la parte superior. Mientras estaban bebiendo y refrescándose, les pidió:
Continuará...
Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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