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viernes, 7 de noviembre de 2014

"De señorito a señor" (105)



- Esperad un momento, me falta el regalo.

Retrocedió sobre sus pasos. Goyo no respondió. Torció el ceño, pero esperó a que regresase del interior de la cabaña donde se introdujo de nuevo. Su novia continuó en silencio. Cuando volvió, lo hizo con un cachorro de mastín metido en un cesto. No dio otras explicaciones, sólo pidió que se le siguiese llamando por el mismo nombre con el que ya obedecía:

-Suri. De cuarta generación…

Ojos Verdes, que continuaba a su lado, sonrió; y enseguida alargó los brazos para hacerse con el cesto y empezar a hacerle caricias, pasándole suavemente la mano por su cabeza. En señal de agradecimiento el mastín le relamía la mano. Goyo, que seguía sorprendido, contemplaba la escena. Y como debía de cumplir lo acordado, tras haber aceptado llevar el regalo, ahora también se comprometió a hacer llegar la dedicatoria y el nombre del cachorro a México.

Con el encargo cumplido, al despedirse, Ojos Verdes le dio un par de besos en las mejillas a Tadeo, quien antes de que partiesen les señaló el lugar donde dejaron el taxi, no muy alejado de donde se encontraban, y regresaron al anochecer a Santoña con nueva compañía.

 A Navarro y a su esposa lo que más le preocupaba era la situación política, que si desembocaba en guerra como ocurrió en Marruecos donde perdió un hermano en la contienda, por la edad, se verían implicados sus dos hijos varones, la otra era una mujer, y en tal situación nada bueno se podía esperar estando ante las mejores perspectivas; que si se torcían, no sería difícil encontrarse ante algo peor, circunstancias a las que no querían exponer a sus hijos. Lo tenían muy claro: emigrarían todos a México. De sus propiedades se encargarían algunos de sus hermanos a cambio de ocuparlas, no las precisarían hasta su vuelta, si es que regresaban algún día.

Conocidas todas las respuestas favorables, Dionisio se alegró muchísimo al recibir el telegrama:

TODOS A LA ALDEA. COMPRO TRECE PASAJES Y LLEVO UN REGALO. UN ABRAZO. GOYO

De alguna manera, teniéndolos a su lado podría recompensar a estas familias de sus excesos en el juego y la bebida. Al cerrar la fábrica quedaron sin trabajo todos, y pese a ello acudían a su llamada; estaba orgulloso por conseguirlo.

Se puso a organizarlo todo, empezando por el alojamiento, y podría terminar de planificar la puesta en marcha de la expansión de su conservera. No entendió lo que ponía el telegrama de que le llevaban un regalo. Pensó que Ojos Verdes, se había quedado encinta. Después de un rato reflexionó y recordó que las casi vírgenes renunciaban a la maternidad ya desde jóvenes y no podían ser madres. No le dio mas...


Continuará...
Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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