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viernes, 14 de noviembre de 2014

"De señorito a señor" (106)


...vueltas al tema y se olvidó del regalo. Lo importante: que todos tenían pensado emprender el viaje.

Llegaron al puerto de Veracruz Ramiro y Navarro con sus  esposas y siete hijos, medio año después de partir la pareja de enamorados a convencerles para traerles. Una caravana de cinco automóviles les estaba esperando. Dionisio se emocionó cuando en el muelle le entregaron el cachorro de Tadeo y le comunicaron el nombre que debía conservar: Suri, el mismo que tenía su perro que dejó al cuidado del pastor, pero se emocionó más cuando le añadieron que de la cuarta generación…¡Cuánto tiempo transcurrido desde entonces!

Mientras se fueron acomodando en sus aposentos, que nada tenían que ver con los que dejaron en Santoña, aquí más espaciosos y confortables, transcurrió un largo rato antes de que acudieran todos a la cena de bienvenida que les tenían preparada.

Tras los protocolarios momentos iniciales, después de preocuparse especialmente de la esposa de Ramiro para conocer los motivos, pues llevaba un aparatoso vendaje a un lado de la cabeza, y que achacaron a un golpe en la calle antes de salir. Los invitados estaban algo desorientados por ser todo completamente nuevo para ellos. Goyo hizo de intermediario y pronto se sintieron a gusto como en una gran familia, sobre todo cuando el vino empezó a calentar las gargantas de los comensales. Dionisio, que no bebía, tenía preparado un guión para que conocieran desde su llegada lo que esperaba y quería de ellos. Necesitaba manifestarlo antes de que la mezcla de vino y licores se produjera, porque entonces le oirían, pero no le escucharían. Empezó a hablar. Callaron todos como era habitual siempre que tomaba la palabra y, expectantes, prestaron mucha atención. Para él comenzar las cosas era tenerlas medio acabadas, no saldrían del asombro cuando le oyeron decir que entre los recién llegados tendrían que crear y poner en marcha dos factorías de pescado nuevas de manera inmediata, una en Veracruz y otra en Campeche, pasando a estar al frente de cada una los dos recién llegados hasta que formaran personal y a sus propios hijos para que pudieran sustituirlos en la dirección y posteriormente poder disponer de ellos para hacerse cargo de empresas mayores. A la vez, debían poner en funcionamiento una cadena de enlatado en La Aldea. Dos deberían partir para Nueva York en una semana a comprar las herramientas necesarias para dotar de todos los avances técnicos a las factorías. El otro iría con él a localizar, comprar o alquilar los tendejones, tejavanas, naves, o en su defecto el lugar donde construirlas en Veracruz y Campeche. Los recién llegados le recomendaron hacerlas nuevas, aunque se tardase algo más de tiempo, y a su gusto. Desconocían que podrían encontrar el trabajo casi hecho por conocer la existencia de varias vacías en la proximidades de los puertos. Las conserveras nuevas dispondrían además de naves de ahumado y salazón similares a las que tan buen resultado y fama estaba consiguiendo Conservas “La Gloria“. Si no encontraban maquinaria a su gusto, deberían proseguir hasta Vancouver en Canadá. Goyo se ofreció a ir con Ojos Verdes, después de su boda que celebraría antes de quince días y Ramiro le acompañaría con su esposa. Dionisio aceptó posponer el viaje hasta después de la boda.

No pudo dormir pensando en aquel cachorro: Suri, de la cuarta camada, y él no tenía ningún descendiente. Tenía lo que quería o precisaba, pero ¿para qué quería tanto dinero, poder y riqueza si fue incapaz de tener un descendiente? Esta idea que le...

Continuará...
Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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