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miércoles, 11 de marzo de 2015

"De señorito a señor" (132)




Por la noche Sara le planteó una pregunta a su marido:

 -¿Estarías dispuesto a abandonar España para encontrar un buen trabajo, por ejemplo, en América? 

Tampoco Francisco supo dar una respuesta inmediata, pero a partir de aquel día todas las noches después de la cena, reflexionaban sobre tal conveniencia y me preguntaban para que opinase. Yo no tenía nada que decir. En una de esas conversaciones preguntó a su esposa cómo pensó en tal cosa para resolver el problema profesional que tanto le angustiaba. Le puntualizó que fue una sugerencia de Ruth, quien conocía en México a alguien que les podría abrir las puertas de aquel país profesionalmente. Antes de llegar a final de mes y de que todos volviéramos a nuestros lugares de origen, el matrimonio decidió que no perderían nada por intentar buscar una alternativa fuera de España, al menos podrían valorar la propuesta antes de decidir ir, o quedarse. Les quedaría pesar, si al menos no lo intentaba su amiga redactando la petición antes de dar por finalizada su estancia en Navia.

La tarde siguiente, pese a ser lunes, la inglesa no partió de inspección, solía hacerlo ese día, nos encontramos con ella en la mesa habitual del Casino. Después de los comentarios y chascarrillos de rigor, mi cuñada le confesó que después de reflexionar con su marido sobre emigrar a México, ambos le pedían que intercediera por ellos ante su amigo, ya que estaban animados a valorar la propuesta de contrato, y no siendo muy mala la aceptarían. En aquel momento Ruth, con la mano donde tenía colocada la sortija que le regaló Dionisio, cogió la copa de anís con la intención de brindar por lo que acababa de escuchar, que consideraba un acierto. Mientras la levantaba para el brindis, un rayo de sol se cruzó con el movimiento ascendente de la mano, e hizo resplandecer por un instante los brillantes. ¿Tal vez  presagio de algo? Puntualizó:

- Esta noche redactaré la carta. Necesito que me escribas en un papel la dirección donde quieres que te envíen la respuesta y seguramente también las condiciones del contrato. Deberé ayudaros a obtener salvoconductos para que podáis viajar hasta Veracruz. Debéis de dejarme los pasaportes caducados para que les pongan unos cuños para que continúen en vigor o tal vez haremos unos nuevos y conservaréis también los otros. Ya veremos.

Francisco pensó que lo mejor sería que enviaran la respuesta a mi dirección en Madrid, yo regresaba a los pocos días de nuevo a la capital y ellos, no tenían idea de cual sería su destino a partir de agosto. Yo me reincorporaba a mi despacho y la carta, si tenía respuesta, llegaría a mis manos muy pronto. Lo más probable sería que continuaran en La Villalonga, sobreviviendo con los ahorros de que disponían, pues si le proponían algún trabajo, no lo podía dejar escapar. Esperaban que surgiera alguno en los puertos del Cantábrico donde estaban el mayor número de obras iniciadas y tenía esperanzas se retomasen después de la contienda, especialmente en el Musel en Gijón. No descartaba tampoco que se pusiesen en marcha sus proyectos hidráulicos que llevaban aparejados la construcción de varios embalses en la cuenca del Duero como modo de dar empleo a mucha de la gente que vivía con pocos recursos tras la contienda… 
Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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