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miércoles, 1 de abril de 2015

"De señorito a señor" (141)


- Efectivamente la decisión de escoger el lugar será la más comprometida. Sólo después de estudiadas diferentes variables, todas ellas necesarias para tener un juicio razonado sobre el lugar escogido, será el primero en conocerlo. 

Le añadió una precisión en aquel mismo instante sin haber visto nada:

- Al menos será necesario que pase el invierno, la época de los temporales fuertes y de los huracanes en la zona, conocer los puertos que existen en esta costa, estudiar sus construcciones y entonces podré sugerir el lugar que me parezca más idóneo.

Satisfecho con los argumentos escuchados por considerarlos muy razonables, pidió:

- Localizado el lugar debes hacerme varios proyectos. Al menos, uno barato, otro muy caro y el tercero intermedio. No hay límite en el caro, pero quiero que sea el mejor. 

Mi hermano, sin palabras, le dio su aceptación con una leve sonrisa. Bien entrada la noche, se retiraron a descansar, siendo para el anfitrión muy buenos los resultados de la velada.

Como prometió, muy temprano, el matrimonio esperaba a los recién llegados para acompañarles en el desayuno; y sobre todo, para poder desplazarse con el ingeniero a enseñarle sus lugares preferidos. La empleada que pasaba a su servicio, también estaba presente cuando hicieron acto de presencia en el comedor. Se la presentaron y a continuación, se encargó de servir la mesa a base de leche, queso, mermeladas, café, frutas de temporada y frutos secos. Ellos partieron hacia la orilla de la mar y ellas a la vivienda que ocuparían.

Sara quedó encantada con el que sería su nuevo hogar, y posteriormente Gloria la condujo a la nave que debería convertirse en el consultorio médico. No entendía de fortificaciones ni de resistencias de los muros, por lo que declinó dar cualquier tipo de valoración técnica; en cambio, en cuanto a la superficie que estaba bajo techo, la consideró muy favorable. Su anfitriona tomó nota para que bajase un ingeniero de Catorce a estudiar la resistencia de las paredes. A punto de apuntarlo en su cuaderno, la interrumpió diciendo que no se preocupase, que de eso se encargaría su marido argumentando: 

- Si tiene que saber hacer un puerto que soporte las embestidas de la mar, pobre de él si no conoce si las paredes de este edificio son o no resistentes al viento. 

Gloria detuvo la redacción y le dio su conformidad con una sonrisa.

Mi hermano soplaba y resoplaba al ver a simple vista las condiciones de los lugares visitados. Pintorescos, muy pintorescos, próximos a la fábrica, pero a mar abierta; y pensaba que debía de buscarse una zona natural que permitiera resguardarse, al menos, de un viento o de dos, si fuera posible. Dionisio aceptó y comprendió esta aseveración. Un poco triste, le dijo que le llevaría a otros lugares donde se podrían dar estas circunstancias requeridas. 
Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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