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jueves, 2 de abril de 2015

"De señorito a señor" (142)


            XXIX. COSME DESEMBARCA EN VERACRUZ


A mediados de septiembre, Cosme desembarcó en Veracruz tras el largo viaje que realizó sin contratiempos. Como conocía Santander por haber estado alguna vez, los puertos siempre se parecen en algo, aquel no tenía la belleza de la bahía santanderina, pero la contemplación del paisaje nunca fue una prioridad ni una obsesión para él. Los que viven de forma permanente a orillas de la mar, desgraciadamente para ellos, muchos, son los que menos disfrutan de ese privilegio de contemplarla a todas horas y siempre con matices diferentes. Le gustaba más el trato del ganado, las buenas comidas y hablar de mujeres. Se sorprendió al reconocer a su tío, pues siendo muy niño la última vez que le vio, por la pinta y el parecido de toda la familia, no le podía pasar desapercibido. Al ver a Gloria, comprobar lo bella que era, su silueta y lo elegante que iba vestida, se sorprendió bastante, pues por Noja continuaban con la misma idea con que llegó Goyo: Las mujeres con taparrabos y plumas. Una pequeña diferencia… Con un fuerte abrazo de bienvenida y un par de besos lo recibió su tío, que lo esperaba con dos Mercedes con sus correspondientes chóferes trajeados y con gorra de plato. Quedó sorprendido al encontrar tal recibimiento. Su tío se subió con él en el asiento trasero del segundo coche, mientras su esposa iba en el vehículo que les precedía. 

Cosme pocas veces salía de Noja. Estaba acostumbrado a desplazarse por el pueblo con el carro y el caballo cuando acudía a los prados a segar hierba para el ganado dos veces al día en primavera, otoño y en verano si no venía con seca, también a diario cuando iba a medir la leche en un depósito que la recogía para transportarla a la fábrica. Un medidor comprobaba que la olla grande, si iba llena, lo estuviese del todo y si tenían menor tamaño o no estaban completas, se vertía el contenido en el interior de un caldero cilíndrico muy grande, después procedía a la lectura de la cantidad que contenía introduciendo una barra graduada en litros y medios litros que permitía conocer con suficiente exactitud la cantidad de leche que se aportaba aquel día y, quedaba apuntada en un cuaderno de gran tamaño que tenía el medidor. Ponía un papel de calco debajo de cada hoja que rellenaba para que quedase constancia por duplicado de sus apuntes. Volvía a escribir la misma cantidad en una libreta pequeña que siempre llevaba consigo el que iba a entregar la leche. Las ollas llenas salían todos los días, después de ser cargadas en el camión de Mazas que las transportaba hasta la fábrica de La Penilla. El medidor le entregaba al conductor las hojas con las cantidades de leche recogidas en la jornada. A final de mes pagaban en efectivo en el mismo depósito . Ese día todo eran alegrías. Llegaban las deseadas perras siempre en un sobre cerrado. En el depósito, a diario, si las condiciones meteorológicas no lo impedían, formaban una pequeña tertulia y se aprovechaba el momento para liar un cigarro, si quedaba tabaco en la tabaquera o para pedirlo, pues escaseaba para la mayoría de los fumadores. Después regresaba a casa subido al carro por el camino real y los callejos.  Cosme a los sumo viajaba en la línea de Los Diez Hermanos cuando iba a la feria a Solares u Orejo y en algunas ocasiones a Santander y Santoña, para arreglar asuntos. El viaje con el taxista de Meruelo hasta Vigo fue toda una novedad. 

Tras las preguntas de rigor que le hizo su tío sobre la larga duración del viaje y su...
Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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