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miércoles, 8 de abril de 2015

"De señorito a señor" (143)


...estancia a bordo del barco, quiso conocer con detalle en qué se entretenía en la travesía, si le resultó aburrida, si encontró nuevas amistades…, cuando se quisieron dar cuenta, el coche se presentó delante del Glorioso Banco Nacional en Veracruz. Un ujier vestido con traje de etiqueta salió a recibirles. Abrió en primer lugar la puerta trasera del coche donde iba Gloria y después la del otro coche, la más próxima a la entrada principal donde estaba Dionisio. Tras él salió el invitado.

Conocía la oficina principal del Banco de Santander en la Plaza Porticada, pero este banco aunque el edificio, más pequeño a simple vista, daba sensación exteriormente de mayor esplendor, y en su interior llamaban la atención las pinturas, tapices, alfombras, lámparas, esculturas, mármoles… por todas partes. Entraron en un despacho. Su tío pidió que les llevasen un refrigerio para todos. Mientras esperaban, Cosme quedó fascinado por la decoración y los muebles con taraceas de marfil; otros, con adornos chinescos… Todo estos nombres los conocía porque de niño fue amigo de los hijos de los ricos del pueblo que tenían muebles similares, y los que recordaba haber visto en la casa de sus tíos, uno lo tenía delante, eran parecidos. Cómo lo tendría Dionisio grabado en la retina que encontró en su recuerdo la inspiración que necesitaba para conseguir la decoración que tan familiar se le hacía a Cosme. Un gran cuadro con la conservera al lado del mar ocupaba toda una pared. Sentados ante él y sin conocer el lugar que aparecía pintado, recibió un primer recado de su tío: 

-Espero que me ayudes con tus hermanas y hermanos para que en lo sucesivo no tengáis que trabajar por necesidad, sólo porque es bueno tener alguna ocupación que hacer en esta vida. El ocio es algo vicioso si no se reconduce bien. Te lo dice tu tío, que de eso sabe un poco.

Escuchaba sorprendido sus palabras por todo lo visto hasta entonces y el trato recibido que superaba todas sus expectativas. Le daba la sensación que estaba hablando físicamente con su otro tío, ya fallecido, recién llegado del más allá. Su rostro parecía una fiel copia de él. No podrían disimular que no eran hermanos gemelos si los pudiera haber visto juntos en aquel momento. Tras recibir la misma amabilidad y atenciones en todo momento de Gloria hacia su persona, le llevaron al despacho de Acevedo, para que conociera a su sobrino. Estaba en aquel momento rodeado de cuatro casi vírgenes, sus secretarias; y que ni que decir tiene, propias de su gusto: atractivas, esculturales y bellas. Quedó más sorprendido cuando éste le ofreció participar en una fiesta que pensaba realizar dos días después con ellas de protagonistas, aprovechando su estancia en Veracruz. Miró a su tío, contempló la misma cara que veía en su difunta madre, su hermana mayor, cuando le preguntaban alguna cosa y sus hijos conocían la repuesta nada más ver su semblante. El que le puso su tío también fue suficiente para declinar la invitación. Abandonaron la entidad bancaria y partieron hacia La Aldea.

Una vez en el pueblo, se alojó en el cuarto de invitados. Instalado y un poco abrumado por la nueva ubicación e interlocutores, mientras esperaban por la comida no se extendió mucho en los detalles de la travesía salvo que en determinados momentos hubo fuerte oleaje pero que no sintió miedo, aunque sí observó como muchos viajeros se sintieron mal y la mayoría se marearon, entre ellos él, y lo pasó muy mal por este motivo, al menos en un par de ocasiones. 
Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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