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viernes, 17 de abril de 2015

"De señorito a señor" (148)


Quiero que transmitas lo que acabas de escuchar a los otros ocho sobrinos y a los hijos y a la mujer de Manolito que están en España. Soy consciente de las obligaciones que deben cumplir en Noja, pero han de venir al menos cuatro de ellos a México, de la misma manera que tú lo has hecho. Llevará cada uno dos maletas, una para el que venga y otra para uno de mis sobrinos o sobrinas que queden en España. Te repito la condición, para que nadie se venga a engaños: Debe estar construida la casa y viviendo en ella, quien quiera heredar cuando yo falte. 

Le repetía y recalcaba las mismas cosas una y otra vez, algo inhabitual en él:

-Todos heredaréis la misma cantidad y después de vosotros sólo conservará este privilegio el primogénito que se llame Dionisio. Tu llevarás contigo en este viaje la parte para entregar al hijo de Manolito, idéntica a la tuya para que pueda también empezar a construir la casa cuando quiera…

Abrumado por todo lo escuchado en tan poco tiempo, Cosme pidió un papel para tomar nota e informar puntualmente  de lo escuchado. Le interrumpió su tío.

-No te apures, que llevarás todo escrito y bien redactado para que nadie se sienta ofendido o haya malas interpretaciones. Cada uno recibirá dos documentos cuando reciban los fondos para construir la casa, uno de los documentos me lo devolverá firmado y rubricado. El otro servirá para justificar el cobro de la herencia suya o de los herederos cuando yo haya desaparecido.

A Cosme no le quedaron palabras para contestar, estaba todo tan bien planificado que no hacía falta pedir aclaraciones. Siguieron hablando de la gente menuda de todos los primos, poniendo de manifiesto las cualidades en que alguno de ellos destacaba. Llegó la hora de retirarse a acostarse. El sobrino fue incapaz de coger el sueño. Aunque quedó dormido cerca del amanecer, se levantó temprano como hacía habitualmente para ir a arreglar el ganado. Cuando lo hizo, tras el desayuno, le entregaron el pasaje del barco y cuatro más para entregar en Noja a los que estuviesen dispuestos a viajar a México.

Con las dos maletas repletas de billetes, fue despedido por su tío, Gloria y Acevedo en el puerto de Veracruz. Esperaron a que subiera a bordo, zarpara el barco y se perdiera de vista en el horizonte. Su sobrino estaba pensando en lo que dejaba atrás. ¿Cuánto daría aquel hombre, su tío, por haber podido regresar en aquel barco que tomaba rumbo a España? No encontró respuesta a esta pregunta, ya que su pasado le perseguía.
 

XXX. REUNIÓN DE HEREDEROS
 
En Noja, al domingo siguiente de su regreso, Cosme invitó por la tarde a todos los futuros herederos a una reunión en el comedor de la taberna de Menezo, estancia donde sólo algunos clientes selectos pasaban por las noches a echar una partida a la flor o al mus en privado. Como fueron los deseos de su tío, pidió al hijo mayor de Manolito, Dionisio, que asistiese. 

Cosme fue el último en llegar a la taberna y ya se estaban empezando a poner algo nerviosos algunos de los convocados por su tardanza. Cuando le vieron entrar cargando con una maleta, pensaron que venía repleta de regalos para todos. Los cónyuges y la gente menuda que vinieron de acompañantes de las sobrinas y sobrinos de Dionisio... 



Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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