PUBLICACIONES

http://lucesenlasminas.com/

viernes, 24 de abril de 2015

"De señorito a señor" (151)



Dionisio argumentó: 

-También a mí, pero que más da que nos guste o no, si no se puede bajar por ninguna parte y a ver quién es el listo que puede construir un camino, aunque sea por cualquiera de los cuernos, si están las piedras socavadas por debajo como si fuesen cuevas por la erosión de la mar y parece casi un milagro que nosotros podamos estar aquí, sin que se fracture el terreno y caigamos abajo. Sólo se puede llegar hasta la arena en barco, como siempre han hecho los lugareños. Dicen que en esa playa hacían ritos espirituales los aztecas o sus coetáneos, arribando siempre por la mar.

Mi hermano contestó:

-Se parece a Santo Tomás, ha de meter el dedo en la llaga para creer. Deme un poco de tiempo para hacer unos estudios geológicos de este lugar, que para mi es el mejor de todos a donde me ha llevado, luego estudiaré otras variables y antes del verano tendrá un proyecto viable encima de la mesa de su despacho. Por cierto, antes de que  invite a venir a uno de mis colegas que dirigen las minas en Catorce, de aquí a dos meses, no antes, debemos reunirnos, si no le digo nada en contra. 

Tras escuchar estas palabras, quedó intrigado y fiel a su modo de actuar, no dejó en saco roto las palabras escuchadas. Las tomó como una orden. Calculó que para Año Nuevo transcurrirían estos dos meses y en Catorce estaba paraba la actividad minera. Redactó aquel mismo día un telegrama que envió a Domingo invitándole a celebrar la entrada de año en su casa de la Aldea, tanto a él como a su familia, que por entonces había aumentado, añadiendo que no se preocupara por el cuidado del recién nacido, al que no le faltarían ni atenciones, ni de nada.

Domingo, con la excusa de ser la criatura demasiado pequeña para emprender con ella un viaje tan largo y con tanto frío, declinó la invitación. El montañés lo aceptó y así se lo hizo saber, pero en la posdata de la carta que le remitió escribió:

- A partir del quince de enero nos veremos, si Dios quiere, en Catorce.

Redactó otro escrito a Daniel donde le pedía que preparase buena comida para seis invitados que llevaría a Catorce para mediados del mes de enero y que le tuviera al corriente.

Se celebró la reunión prevista, el extremeño puso lo mejor de su casa, por entonces muy ampliada, a disposición de sus invitados. Participaron los cuatro que llegaron en el automóvil: Gloria, Sara, Dionisio y Francisco, además de Domingo, que vino sólo, y el anfitrión con su esposa. Tras los saludos de rigor se sentaron a la mesa a degustar el cocido de Catorce, elaborado con pescado de Conservas “La Gloria“, patatas y verduras. Como segundo plato, aceitunas, conejo al horno y huevos fritos. De postre, una cuajada; comida regada con unas cuantas botellas de un buen Rioja, importado de España.
Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
Si lo que te apetece es PATROCINAR o suscribirte para adquirir un ejemplar de la obra, se precisan previamente 150 suscripciones para publicarla, ponte en contacto conmigo: vilela@resellos.com
Publicar un comentario