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miércoles, 29 de abril de 2015

"De señorito a señor" (152)


Dionisio tomó la palabra. Tras interesarse por el niño recién nacido, hijo de Domingo, y su madre; escuchada la respuesta del ingeniero sobre la criatura, Daniel, abusando de la confianza que tenía con él, no le permitió proseguir. Preguntó a mi hermano y a mi cuñada sobre su adaptación a la vida y costumbres mexicanas, que tenía curiosidad por conocer y estos le respondieron que estaban muy contentos. Tras la interrupción, que pocos se atrevían a hacerle, cuando estaba en el uso de la palabra, el montañés prosiguió dirigiéndose a él y preguntándole cómo iban los trabajos en determinadas explotaciones, los pequeños problemas del día a día en las minas, que con todo detalle relataba el extremeño… Enseguida derivó el rumbo de su conversación hacia el tema que le preocupaba y los puso a todos en alerta para que prestaran más atención, comenzando a plantear el problema que le obligó a solicitar la reunión:

-Como sabéis, tengo especial interés en construir un puerto en las proximidades de la conservera. He hecho venir desde España a Francisco, ingeniero de Puertos, para que se encargue de su construcción. Hemos localizado un lugar que a él le parece idóneo. A mí, imposible. Me ha pedido reunirse con Domingo, por ser también ingeniero, para coordinar conocimientos e ideas. Yo no sé que tenga relación alguna la mina con la mar, pero… por mi parte he cumplido y aquí os tengo a los dos delante.

 Francisco comenzó con sus argumentos y como para darle ánimos expuso:

-Hombre, mire Vd. No es tan sencillo, pero tampoco está tan difícil como lo ve…

Dionisio le interrumpió y le planteó una pregunta:

-¿Cómo piensa bajar hasta el borde de la mar y subir las cargas de los barcos?, ¿con un malacate?

A esta pregunta no responde, mientras señalaba con la mano pide en voz alta:

- Pasadme, por favor, la torta de pan. 

Estaba al otro extremo de la mesa, y de mano en mano se la hacen llegar hasta donde estaba. A su lado derecho tenía a su esposa, enfrente estaba Domingo, a su lado izquierdo estaba Dionisio quien al llegarle el pan, se pone en pie para recogerla con solemnidad. Con la torta en su mano se dirige a él y le lanza una pregunta envenenada:

-Toma, ahí tienes la torta. ¿No pensarás meterla en el portaequipajes del coche para ir a cebar mañana a los peces o dar de comer a las gaviotas mientras piensas cómo vas a resolver el problema?

Con una sonrisa en su rostro recoge la insinuación de que no tenía resuelto el problema. Toma el pan, que estaba ya empezado y dejaba al descubierto la miga, que a mitad de la torta tenía gran altura. Lo posa encima de la mesa  de forma que esta parte quedase a su vista. Pretende responder de manera didáctica. Coge una aceituna en la mano y la coloca encima del borde del pan, y empieza a dar detalles mientras señala con la punta de un cuchillo la parte superior de la torta y se dirige a él:
Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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