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viernes, 8 de mayo de 2015

"De señorito a señor" (156)


Pocos días después llegan Virginia, Carmina, Lola e Isabel, sus sobrinas de Noja. Coincidió con los inicios de la perforación del túnel que requerían los accesos al puerto con maquinaria llegada de Catorce. Un grupo de mineros y operarios se encargaron de los trabajos bajo la supervisión de mi hermano y de Domingo, que en ocasiones venía a colaborar. La Aldea disponía de pocos alicientes para ellas. Labradoras y ganaderas en Noja, poco sabían del arte de la pesca, salvo cocinar pescado y preparar percebes en su punto. En una mina y sus alrededores nunca habían estado y no les causó una impresión especial; en cambio, les gustó caminar por las dependencias del Glorioso Banco Nacional, contemplar los almacenes abarrotados con lingotes de oro y plata y la especial delicadeza con que las consideraban en todas partes por ser las sobrinas de don Dionisio. Se dieron cuenta enseguida, al comprobarlo por ellas mismas, lo que Cosme anunció sobre las riquezas de su tío,  quien pese a haberlo intentado, no consiguió transmitir la realidad, se quedó muy corto en sus apreciaciones. Además, se maravillaron que aquél que tenían delante con Gloria a su lado, la bondad personificada para ellas era su tío, el renombrado asesino. 

Adaptarse a la buena vida es más sencillo que lo contrario. De todas formas se acordaban de sus familias, especialmente de los hijos pequeños que quedaron en Noja y de las preocupaciones por los quehaceres que surgirían en sus haciendas y siempre estaban prestas a resolver. Desgraciadamente para ellas no servía el dicho de que ojos que no ven, corazón que no siente. Cuando estaba a punto de concluir el mes programado para volver a embarcar de regreso a España, su tío, ocupado en otros asuntos o disimulando, no se refirió en ningún momento a las maletas con dinero con las que esperaban regresar, y sus sobrinas que emprendieron el viaje básicamente por ellas, ya empezaban a tener preocupaciones, a realizar comentarios entre ellas sobre el asunto y a mostrarse inquietas.  

Aprovechaban después de la cena para charlar las cuatro con su tío y casi todos los temas salían a relucir, menos por el que estaban en La Aldea. Dos días antes de la fecha prevista para partir se reunió a media tarde con las cuatro junto a su esposa, y empezó a hablarles sobre el asunto esperado:

-Ya noto que algo os habéis aburrido algo estos últimos días. Aquí no hay apenas vacas, son peces los que más abundan, aunque hay algunas ovejas y cabras. Espero que os llevéis un buen recuerdo de mí.

Como si fueran autómatas, las cuatro respondieron afirmativamente y su tío continuó en el uso de la palabra:

-Por Cosme os envié dos documentos. Ya conocéis su contenido; por tanto, no procede que me vuelva a referir a algo de lo que me habéis hecho entrega, un documento donde se pone de manifiesto que estáis conformes. Ya me habéis dicho que ha empezado a construir la casa y que Dionisio, el hijo de Manolito, está en trámites para iniciarla. Estoy muy satisfecho de que hayáis comprendido mis intenciones. Ahora es el momento de poner algún reparo por vuestra parte, si hay algo con lo que no estéis de acuerdo, prometo meditarlo y modificarlo, si fuese preciso, todavía estamos a tiempo.

Continuará...

Si quieres conocer un pequeño argumento lee: http://lucesenlasminas.blogspot.com.es/2012/11/de-senorito-senor-un-poco-del-argumento.html
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