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viernes, 29 de mayo de 2015

"De señorito a señor" (165)


Diana recuperada, esposa legítima de mi hermano, al sentir de nuevo la fuerza de la Naturaleza y comprender que no debía de ofender a su marido después del ejemplar comportamiento hacia ella y el hijo que estuvo esperando por las circunstancias difíciles en que le puso su embarazo, tomó la iniciativa y durante una siesta juntos, seguían compartiendo catre, ella inició una larga conversación. Le pidió que le ayudase a tomar otro rumbo en su vida, haciéndole comprender que si bien le quería como a un padre, no así como amante, y necesitaba que ambos conceptos amor y sexo fuesen juntos para dar sentido a su vida. No quería volver a las andadas, pues notaba que su vecino parecía que volvía a verla en celo por la forma que la miraba y perseguía. No tenía certeza de no volver a reincidir y caer de nuevo en sus brazos buscando sexo.

El ingeniero reflexiona y le pregunta si estaría dispuesta a partir a América, de donde regresó él. Se quedó un poco sorprendida, pues tenía en mente como meta no ir más allá de Madrid donde conocía que vivía yo y la familia de Sara. Se encogió de hombros y siguió escuchando. Se enteró de que existía La Aldea, Dionisio, sus amigos y las fábricas de conserva de pescado. Mi hermano le hizo un resumen:

- Más o menos como lo que por aquí se hace con la matanza; solo que, como materia prima se utilizan los peces, en vez de gochos.

Le confirmó que estaba seguro de que en una de esas fábricas encontraría la forma de ganarse la vida. Tras el detallado relato, Diana pidió tomarse un par de días para reflexionar.

Cuando escuchó el sí, quiero ir, Francisco sintió pena, porque marcharía de su lado una persona a la que amaba a su manera, y alegría porque la muchacha se merecía intentar una mejor vida, diferente a la de convertirse en concubina y esclava de su vecino si permanecía a su lado. Se ofreció a sufragar los gastos y acompañarla hasta el pie de la escalinata del avión en Madrid. Al escuchar estos detalles se puso muy contenta y en señal de agradecimiento besó de corazón sus mejillas, mientras que al ingeniero un escalofrío le entraba por su cuerpo. Por la noche redactó un escrito de recomendación, dirigido a Dionisio, que llevaría a mano Diana en su equipaje, y donde pedía que le diera colocación y trabajo en alguna de sus fábricas, por tener muy altos conocimientos en el tratamiento y conservación de las carnes y elaboración de embutidos. Desde ese momento puso todo su empeño en conseguir la documentación necesaria para que obtuviera pasaporte y visados enseguida.

Con toda la documentación en regla, desde Cangas de Onís, mi hermano envió un telegrama a Gloria:

QUERIDA AMIGA. 24 OCTUBRE PRÓXIMO, LLEGA AL AEROPUERTO DE MÉXICO CAPITAL MI AMIGA DIANA. MANDA A ALGUIEN A RECOGERLA. PORTA ESCRITO CON MIS RECOMENDACIONES. UN ABRAZO. FRANCISCO.

Pensó que no sería mala idea preparar un buen regalo para Dionisio y su esposa. En La Aldea tenían de casi todo, pero no embutidos caseros como los de Onís. Preparó una caja repleta de chorizos que fue a comprar en cuanto conoció la fecha del vuelo.

Continuará...
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