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miércoles, 10 de septiembre de 2008

MINAS ANTIGUAS DE MÉXICO (5)

Cascada de Regla.
También es muy rica la otra Sierra Madre, sobre todo en los Estados de San Luis de Potosí y de Hidalgo. Además del oro y la plata, las montañas de Méjico encierran yacimientos de mercurio – metal muy precioso para las amalgamas en las fundiciones- , de platino, de cobre, de plomo, de hierro y de manganeso. Se han encontrado capas de hulla en la Sonora, en las orillas del río Bravo, en la Sierra de Tamaulipas y en las montañas del Sur. Se recoge azufre en los cráteres de los volcanes activos o en reposos, y cerca de Tuxpan brotan manantiales de petróleo. Arañando el suelo se recogen sulfatos y carbonatos de sosa, el salitre, la sal marina. En fin, el país encierra canteras de mármol, de ónice, de jaspe, de basalto y de obsidiana y ciertas rocas abundan en piedras preciosas. Los primeros exploradores hablan frecuentemente de las admirables chalchihuites, jadeítas o esmeraldas, que servían de adorno a los príncipes mejicanos y a sus divinidades. Entre las riquezas de Méjico hay que contar también el ámbar amarillo, común en Oaxaca y en los Estados inmediatos, pero de un origen vegetal desconocido. Es una transparencia perfecta, de un hermoso color dorado y, visto a la luz brilla con destellos fluorescentes. En ciertas partes del interior se encuentra en tan grandes cantidades, que los indígenas lo utilizan hasta para hacer fuego.

Cuéntase en Mejico con un centenar de distritos mineros sobre todo de los capitalistas ingleses, son unas 575. La producción total de los diversos metales, tierras, piedras y combustible de Méjico se eleva a cerca de 250 millones al año.
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