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miércoles, 19 de septiembre de 2018

El próximo viernes, exposición temporal en Sabero (León)


Desde la dirección del Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y  León en Sabero he recibido la siguiente invitación:

Estimado amigo:

El próximo viernes día 21 a las 12:00 horas, te invitamos a la inauguración de la nueva exposición temporal “GUZPEÑA MINA – DOS”.

Esperamos contar con tu presencia.

Recibe un cordial saludo.

A pesar de las ganas,  no podré asistir ese día, pero en el próximo otoño, será posible visitarla. Mientras tanto deseo desde aquí a los organizadores y al artista de la muestra el mayor de os éxitos desde el primer día y sirva este modesto  blog para difundirla.

martes, 18 de septiembre de 2018

Las lanchas de Arnao. Conferencia. (3)








Es momento de ocuparnos de los sueldos de los marineros. Desoignie hizo referencia a los jornales de los marineros: Seis marineros y un patrón son los tripulantes de cada lancha y cobran a razón de 11 maravedíes por quintal entregado a bordo ó en almacén y gana cada marinero de 9 a 12 maravedíes por cada lanchada completa, pero es de advertir que con frecuencia pierden idas y venidas por la inconstancia del mar y del tiempo. El no tener lanchas propias sería ciertamente  ponerse en el caso de perder más de la mitad de las coyunturas de buen tiempo[22].

            Efectivamente el Mar Cantábrico por la duración y fuerza de sus temporales, especialmente las galernas fueron siempre un condicionante para las exportaciones; hasta tal punto, que llegaron no sólo a paralizar la actividad marítima, también la actividad minera se vio afectada.

 Han sido interminables las lluvias y temporales de los seis últimos meses y del todo imposible la conducción de carbones, viéndome precisado en este mismo mes de Mayo a suspender la mayor parte de los trabajos de arranque por no tener donde colocar los carbones en las plazoletas de la mina, consecuencia de la larga interrupción de las conducciones por mar. En el discurso de los siete meses últimos no han pasado de 83 las lanchadas de



[21]     . (CC.AHA.)  18 -marzo- 1842.
[22]     . (CC.AHA.)  12 -diciembre- 1845.


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carbón embarcadas en la concha de Arnao a pesar  de las mejoras que ha recibido el método de embarques[23].

La mejoría del estado de la mar aceleró el movimiento de veleros: Después de siete meses de tiempos y mares borrascosos, han venido otros bonancillos, que han facilitado las conducciones por mar de los carbones, llegando a 197 lanchadas de a unos 235 qq. cada una desde mediados de mayo a fines de julio[24].

En una ocasión una de las lanchas de Arnao realizó un transporte de carbón hasta el puerto del Musel en Gijón. La Sra. Viuda del Sr. Toribio Cifuentes de Gijón pide que se le envíe a modo de ensayo carbón de la Real Compañía Asturiana por medio de la goleta Paquita. Como ésta ya se había hecho a la mar cuando se recibió la carta, Desoignie escribe: Creo que sería mejor aprovechar una buena coyuntura, y mandar a esa, una lanchada directamente de la mina[25].

El 15-abril-1846 la lancha Paloma, Capitán D. Modesto Alvarez, embarcó 211 quintales a nombre de Anselmo Cifuentes.

            Por motivo de un conflicto surgido con el director de las Fábricas de Fundición y Loza de Sargadelos por la diferencia entre el peso del carbón puesto a bordo y el desembarcado en San Ciprián (Lugo), Adolfo Desoignie precisó las condiciones que imponía la mar a las lanchas en su viaje de ida y vuelta a San Juan: …el servicio de las lanchas carboneras es sumamente  irregular, atemperado siempre a las horas de marea resultando de aquí el verificarse su descarga en horas de noche o de madrugada, con mucha frecuencia; que por evitar el desmenuzamiento de carbón se pesa éste, como siempre se ha hecho, en las vasijas o carretillas  que sirven para la carga de las lanchas en las minas y que repetir esta operación el tiempo de la descarga a bordo de los buques, sería una causa de desmejora para el combustible, y una tardanza perjudicial a mis intereses. Este método de pesar el carbón, al pie de las minas, está establecido en todas las empresas carboneras y la de Arnao no ha tenido hasta ahora motivos para variarlo, ni sus consumidores para quejarse del mismo… Cual ninguno, estoy interesado en el pronto alistamiento de los buques que se me dirigen; almacenar el combustible redundaría en perjuicio de los consumidores, por el desmenuzamiento consiguiente a dicha operación. En los meses de verano, es poco probable una larga tardanza de los buques, y cuando la mar no permite el servicio de las lanchas, imposibilita así mismo la salida de aquellos [26].
            
En otro escrito puntualizó:

            El carbón que de algunas semanas acá, se explota es de la mejor calidad  y más crecido que ha salido de estas minas. Si alguna que otra vez ha ido mojado a esa fábrica, no ha sido por haberse embarcado de las lanchas en ese estado, y si por estar de mala condición los buques con



[23]     .  (CC.AHA.)  6 -mayo- 1845.
[24]     .  (CC.AHA.)  5 -agosto- 1845.
[25]     .  (CC.AHA.)  13 -enero- 1846.
[26]     .  (CC.AHA.)  18 -mayo- 1848.
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duelas, que además de hacer agua, suelen ir sobrecargados[27].   
     .
            Por la respuesta a otra queja de Ramón Cayetano Ramos, director en Sargadelos, conocemos la pérdida de una lancha:

            Manifesté a Vs. a su tiempo la falta de pólvora en los estancos de la Provincia circunstancia que entorpece mis extracciones de carbón; a esto vino agregarse la pérdida de la mejor de mis cuatro lanchas, con su cargamento y algunos días de viento serio, circunstancias todas suficientes para motivar la corta demora que produce las quejas de Vs.[28]

Bibliografía:
Vilela Campo, Alberto: Avilés: Carbón y veleros. Gráficas Summa. 2008.

NOTA. Esta conferencia de Alberto Vilela Campo se publico en la revista "Noroeste nº 1" en 2017 por la Asociación de Vecinos de Santa María del mar en Castrillón, Asturias y tuvo lugar en el Museo de la mina de Arnao en el año 2016.


[27]     . (CC.AHA.)  9 -mayo- 1849.
[28]     . (CC.AHA.)  21 -julio- 1850.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Las lanchas de Arnao. Conferencia. (2)


 Aparejo que diseñó Adolfo Desoignie para cargar las lanchas en el muelle de la concha de Arnao.


El carbón se arrancaba con explosiones de pólvora y los pedazos grandes, más apreciados por los consumidores, eran subidos a bordo de las lanchas a mano. El resto del combustible se embarcaba con el nuevo sistema. Básicamente consistía en hacer bajar por unos carriles de hierro unos cubos cargados con seis quintales de carbón desde los cribos hasta las lanchas. González Lasala lo llama aparejo. Estaba sostenido por dos robustos armazones de madera, entre los cuales gira una gran polea que con un movimiento pausado baja el cubo en diagonal hasta la altura de las cabezas de los marineros que se hallan dentro de las lanchas; llegado a este punto aprieta el freno, y aunque la lancha oscile mucho, uno de los tripulantes coge el cubo y lo vuelca en el momento oportuno descargando el carbón en la lancha... Si por no estar la lancha bien colocada no dan los marineros la voz convenida, el encargado del freno suspende el cubo en el aire hasta el momento a propósito... Además de bajar los cubos con la prontitud que se quiere, el carbón no se traquetea ni destroza.

Aunque lo último que se hace en este Establecimiento con el carbón es embarcarlo... me parece a propósito hablar ahora del modo de colocarlo en las lanchas. En un principio y en el mismo sitio donde en la actualidad se hace el embarque, había colocado un plano inclinado sin máquina, sobre el que se vaciaban los carros, y el carbón abandonado a si mismo caía dentro  de las lanchas que al efecto se colocaban debajo: pero este método adolecía de dos defectos muy grandes: el primero, que el combustible al caer se rompía en pedazos menores que, siempre le hacen desmerecer algo en cuanto a su valor; y el segundo y principal que, cuando la mar no estaba serena (como sucede tan a menudo  en esta costa) las lanchas no podían permanecer quietas debajo del buzón y se verificaba muchas veces que el carbón caía al agua perdiéndose  mucho[14].

Las dificultades eran frecuentes en la travesía entre el embarcadero de Arnao y el fondeadero de San Juan porque cuando se conduzca por mar hay con frecuencia pérdida de lancha o averías de todas clases[15]. El Ingeniero Lasala nos añade que cada lancha se carga con doscientos cuarenta quintales de carbón que, se conduce al puerto de San Juan en la ría de Avilés, volviendo a recordar: yendo siete marineros en cada una[16].

Cuando había temporal en la mar y había necesariamente que cargar veleros en el embarcadero de San Juan centenares de personas que concurren a la conducción del carbón por tierra; ni una sola piedra se ha conducido por mar en el tiempo que Vds. indican, y todo ha sido por tierra, sin
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[14]      . González Lasala, José. Memoria sobre las minas de carbón de piedra de Arnao (Asturias)/ Presentada a la Dirección General del ramo por el aspirante D. José González Lasala /1847. Centro de Estudios Rurales de Cantabria.  Universidad de Cantabria 1991.
[15]     . (CC.AHA.)  15 -diciembre- 1838.
[16]     . González Lasala, José. Memoria sobre las minas de carbón de piedra de Arnao (Asturias)/ Presentada a la Dirección General del ramo por el aspirante D. José González Lasala /1847. Centro de Estudios Rurales de Cantabria.  Universidad de Cantabria 1991.
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 perdonar sacrificios -para llegar lo más pronto posible al término deseado[17]

Los temporales invernales en Asturias eran muy fuertes y especialmente lo fueron el año 1840. El 8 de febrero hubo un espantoso huracán. Unos marineros del puerto vecino de Candás y del de Cudillero  fueron víctimas en la mar. Fueron seis las lanchas que zozobraron en la tarde y noche de la tormenta. Cinco del puerto de Candás y una del de Cudillero. Esta sólo perdió  ocho hombres, pues otra que venía por la popa de ella, viéndola naufragar se aproximó “(¡rasgo heroico digno de la más eterna gratitud!) e hizo las diligencias posibles en medio del inminente peligro que también le amenazaba, para salvar la tripulación; mas sólo pudo recoger doce tripulantes, que tuvieron la fortuna de sostenerse a nado, ya tan fatigados y rendidos que si tarda en llegar el socorro diez minutos, hubieran sido infaliblemente víctimas, como sus compañeros, del furor de la brusca tempestad.

Candás ha quedado arruinado para mucho tiempo con la pérdida de ciento y pico de hombres, los mejores marineros que tenía, cinco lanchas, aparejos, etc., y lo deteriorado que se va poniendo el muelle por falta de una periódica renovación cual exigen las obras hidráulicas, quedará reducido aquel pueblo a una aldea insignificante.

El corresponsal del periódico de Madrid que redactó la tragedia acababa su crónica planteándose las siguientes preguntas: ¿Y a dónde irán de ochenta a noventa viudas que aproximadamente habrán sufrido tan amarga suerte? ¿A dónde tantos hijos hermanos y parientes que dependían únicamente del beneficio de la pesca, que los ahogados sacaban de la mar?[18].

El polvo de carbón que se generaba en el trasiego del mineral dentro y fuera de la mina empezó a ser un problema. Al inicio de la explotación, se arrojaba al mar, más tarde se empezó a vender a los caleros instalados en la desembocadura de la ría avilesina cuando se dejó de explotar la mina de San Juan que los surtía. Existen apuntes en el año 1839 para la Compañía de San Sebastián de 646, 320, 1286, 320 quintales. Lo transportaron las lanchas. También hay  apuntes de partidas de este tipo de carbón para la Compañía de Calvero de esta villa. En los años siguientes continuaría el suministro de este modo. La mina disponía de cuatro lanchas para realizar el transporte.

            Era habitual en invierno, cuando se paraban las actividades, dejar a muchos de los mineros a medio jornal turnándose entre todos ellos los días de trabajo. El modo de comunicarlo sería similar al que emplearon para hacerlo saber a José García Robés de San Juan que recibió este escrito: Concluida ya en gran parte las faenas que están al cargo de V. y debiendo limitarse hasta la próxima primavera al cuidado de las lanchas, y debiendo procurar la mayor economía posible, debo manifestarle a V. que desde el 22 del mes corriente que estampará V. en sus cuentas medio sueldo, sin perjuicio de volver al sueldo por entero tan pronto como los intereses de la mina volviesen a necesitar la presencia continua de V. en San Juan como de costumbre[19].

A punto de finalizar el invierno, José García Robés, recibió nuevo aviso para que empezase a trabajar a jornada completa con las cuatro lanchas. La mar obligaba a tomar tal medida ya que desde el 15 de noviembre por solamente tres días hemos podido ir a Arnao con la lancha por el mal estado de la mar[20].

En otro escrito que le enviaron contenía además unas normas muy concretas y precisas sobre el funcionamiento de las lanchas: Para el gobierno de las tripulaciones tendrá V. presente lo que sigue:

          Quedan habilitados de patrón de las lanchas, Molin, Martínez, Andrés, Pachi y Manuel Castañedo.

            Quedan a elección de los mismos, los marineros de su tripulación, pudiendo tomar los que les parecieran mas de su confianza, salvo los de la tripulación de Juanín, hasta aviso contrario, pudiendo no obstante echar mano de Alejandro Mendez y el hijo del herrero a pesar de ser comprendidos en otra tripulación.

            Cada uno de los patrones referidos  tiene derecho a llevar cualquiera de las cuatro lanchas, eligiendo el que primero llegase.

La tripulación en llegando cargada de la mina debe desocupar, o sea descargar la lancha, caso de reclamarla otro patrón para otro viaje, y si no lo hiciese dispondrá V. que otros lo hagan de cuenta de la misma, si quisiera la 1ª tripulación hacer un 2º viaje, es claro que tiene derecho a hacerlo con preferencia. Al Sobrestante corresponde cuidar de que no haga mala interpretación de estas disposiciones en perjuicio de las Tripulaciones de Andrés y de Juanín[21].
           



[17]     . (CC.AHA.)  20 -octubre- 1838.
[18]     . Diario “El Corresponsal” nº 264. Miércoles 19 de febrero de 1840.

[19]     . (CC.AHA.)  4 -febrero- 1842.
[120]     . (CC.AHA.)  18 -marzo- 1842.

Continuará...

viernes, 7 de septiembre de 2018

Las lanchas de Arnao. Conferencia.

            Aunque el carbón de Gijón tiene alguna corta ventaja al de estas Minas de Avilés, es con aplicación a las fuertes fundiciones de hierro, más para los Vapores los han preferido a los de Gijón por la mayor llama que ofrecen los de aquí; y así es que no consumen de otros todos los Vapores de la Marina Española…

                                                           Armando Nagel.  (CC.AHA.) 17-septiembre- 1835.

LAS LANCHAS DE ARNAO


Las minas de Arnao, sitas a orillas del mar a una legua corta, al Oeste del puerto de Avilés, han llamado la atención de los industriales desde tiempos bastante remotos, y de veinte años a esta parte la de muchas personas dedicadas a la ciencia.
Suficiente motivo era para lo primero la circunstancia topográfica y orográfica de que se hace mérito, máxime asomando a la vista sobre la pendiente de un ribazo, y en la misma playa del mar, en muchos bajamares plenilunios, un banco de considerable espesor, único conocido en la formación de Arnao, hasta estos últimos años, y objeto de explotación en tajos abiertos desde la primeras aplicaciones del combustible mineral en estas provincias[1].

            La primera pregunta que debemos plantearnos es conocer las ventajas que se buscaban con el consumo de carbón de piedra, hasta entonces lo había sido el carbón vegetal, para que se iniciaran los trabajos de explotación el 20 de diciembre de 1833, siendo el Ingeniero de minas belga Armando Nagel el director de la Real  Compañía Asturiana de Minas. Le acompañaron otros dos Maestros de minas belgas.

            Desde Bilbao, Hilarión José de Ugarte, quien se dedicaba a fabricar ollas de boca ancha a la francesa, aunque también fabricaba modelos a la inglesa, en escrito remitido a D. Pedro Martínez, en Arnao, nos aclara algunas cosas: No deje de traerme una muestra de esos carbones de piedra que me dijo, y que deben de empeñarse esos mineros es de hallar carbón de piedra como el Inglés que llaman de Composición para calcinarlo, este carbón es sólo polvo y cuando se echa a un horno como el de pan que tiene una abertura por arriba, el carbón polvo se une en tales términos que a veces hay que romper y sacar en pedazos  de dos o tres quintales, esto es lo que necesitamos, y no lo de Langreo que metemos una piedra de 3 quintales y sale todo derecho y en polvo... Sobre las propiedades que debía tener este carbón que recomendaba buscar en Arnao añadía: No tiene mal olor ni humo maligno que ataca a los pulmones antes a la contra se puede estar tomando su humo, con beneficio del pecho y a tísicos, así es preciso hallar esta calidad que el que la encuentra puede llamarse feliz, por la mucha venta que tendría para nosotros y el extranjero.

            Por casualidad entró a ver las fábricas un Sr. Coronel de Milicias que según pude traslucir es de ese Pueblo, hablaba de una Marquesa que  no se 



[1]        .  Desoignie. Adolfo. Descripción con plano y cortes geognósticos del criadero carbonífero de Arnao “Revista Minero Metalúrgica“. Año 1850. Pág 274.


si es Madre o Mujer y éste me dijo que en los reconocimientos que hizo un Químico en las minas de carbón de piedra que halló una calidad que no servía para fraguas, ni para fabricar fierro pero que quemaba sin ceniza, era más superior que de la mejor leña para pasar las coladas de ropa. Si V. puede indagar donde se halla esta clase de carbón espero me consiga  4 ó 6 quintales... contrataremos a trueque de potes[2].

En el lugar más próximo a la orilla del mar donde posteriormente se construiría el embarcadero de las lanchas se iniciaron los trabajos de explotación del yacimiento de Arnao. Elegido por Armando Nagel, junto con Nicolás Max Lesoinne, socio fundador de la Compañía, en el punto que me habéis designado en nuestro viaje de entonces, me ha parecido el más favorable... para llegar al carbón en menos tiempo[3]. Armando Nagel continuó con las obras. En Arnao hizo un relleno en el muelle para embarcar el carbón y preparó un camino para llegar a la mina. En Santa María del Mar preparó el camino hasta donde cargarían las lanchas y en San Juan preparó el muelle y el cargadero a pie de mina e hizo una fragua y una caseta para trabajar la madera. Posteriormente se propuso quitar la peña de Arañón que hace el puerto de San Juan muy peligroso[4].
El lunes 5 de enero de 1835 se registra el primer transporte de carbón en carros a Avilés. Son 50 quintales castellanos[5]. Seguirían ese mismo mes envíos de 12, 40 y 41 quintales. Los gastos de acarreo resultaban muy elevados, encarecían el precio 2 ½ reales el quintal castellano puesto a bordo, más del 35%. Es el primer problema importante que ha de resolver Armando Nagel para competir con el carbón que se exportaba desde Gijón. La corta distancia en el mapa entre el yacimiento y el fondeadero de San Juan donde se embarcaría en los veleros resulta engañosa. La loma de San Martín, en las proximidades del yacimiento resulta insalvable para el paso de los carros y se plantea la necesidad de hacerlo por mar, pese a las dificultades que entrañaba:
Esta costa es tan peligrosa en tiempo de invierno, que estaremos cuatro o cinco meses anualmente sin vender carbón… La mala barra de Arnao es uno de los obstáculos mayores que se ofrecen en estas minas…
La mina explotada por la Real Compañía Asturiana de Minas era la de Arnao. Una en Santa María del Mar y la otra en San Juan empezarán a explotarse dentro de algunos meses
Armando Nagel proseguía con los trabajos:
Estamos ahora haciendo en Arnao un almacén en el muelle que servirá para almacenar el carbón por el invierno y para cargar las lanchas en flota: están empleados en él 60 jornaleros y contamos que se rematará dentro de un mes[6] y favorecería la exportación del mineral.




[2]        . Copiador de cartas Archivo Histórico de Asturiana de Zinc. En lo sucesivo: (CC.AHA.). (15-Diciembre-1833).
[3]      .  Carta de Armando Nagel  a Max Lesoinne. 1 -enero-1834. AHA.
[4]       . (CC.AHA.) 17-septiembre- 1835.
[5]       .  El quintal castellano equivale a 45 Kg.
[6]       . Carta de Armando Nagel a José Mª Ferrer. 11 -septiembre-1835. AHA.

                En el Archivo Histórico de Asturiana de Zinc encontré el primer documento de embarque de carbón de la Real Compañía Asturiana de Minas. Se trata del buque francés Le Cid, de Nantes, Capitán Mr. Tahet. Llegó  el 26 de mayo de 1835 y  se hizo a la vela desde el fondeadero de San Juan con destino al puerto de Adra el día 10 de junio con un cargamento de 2.620 quintales de carbón[7] para el primer cliente importante: SS. Scholtz Hermanos, sociedad del comercio malagueño que durante algún tiempo estuvo en la Gerencia de la fundición metalúrgica de plomo de San Andrés, ubicada en Adra pretendían adquirir 8.000 a 10.000 quintales castellanos de carbón al mes. El importe de esta primera venta ascendió a 7.550 reales de vellón. Es significativo, pero no ocasional, que el primer velero que embarcó con carbón sea un velero francés. Estos veleros tienen asegurado el retorno desde el muelle de San Andrés en Adra donde cargan plomo para los puertos del Norte de Francia. El cargamento se termina de completar con pasas, vino o aceite, debido a que el peso del plomo no permite llenar las bodegas de los barcos de vela sólo de este producto. En su viaje de ida se aprovisionaban en Gijón y a partir de ahora también lo harán en el fondeadero de San Juan.

Para transportar el carbón hasta el velero en el embarcadero de San Juan se utilizaron lanchas desde el muelle construido al efecto. Sobre la tripulación de las mismas sabemos, por un comentario ocasional realizado dos años más tarde:

En la actualidad no hay más trabajos de reconocimiento que los de la Mina de Santa María del Mar, en ella están empleados 7 hombres, a saber 5 peones, 1 herrero y el muchacho del fuelle; estos componen la tripulación de una lancha y no trabajan cuando hay temporales que impide conducir carbón por mar... En la Mina de Arnao no se pueden emplear marineros porque los trabajos no se pueden arreglar con peones que no se encuentran los días que el tiempo está bueno[8]

Coincidiendo con las revueltas Carlistas la situación que atravesó la Real Compañía Asturiana de Minas por falta de liquidez y pedidos fue crítica, lo puso de manifiesto su director Armando Nagel a Joaquín María de Ferrer, socio fundador de la Compañía.
Con impaciencia espero el favor de sus cartas en la situación crítica que he quedado de no tener extracciones, precisamente en la estación más oportuna, y cuando hay almacenado en estado de embarque considerable cantidad de dicho combustible[9].

Esta situación, discurría el año 1837, obligó a Armando Nagel a cerrar las minas de Santa María del Mar, cuyo laboreo se reanudaría años más tarde por las galerías de la Mina de Arnao, y la de San Juan, donde se extraía carbón para los caleros que existían en la desembocadura de la ría avilesina. Cansado de la tensa situación a que estuvo sometido en esa época, Armando Nagel dejó hecha la siguiente reflexión:
Si esta Guerra desoladora de los Pueblos, familias y de sus fortunas



[7]       . (CC.AHA.) 4 -abril- 1835.
[8]       . (CC.AHA.) 16-enero-1838.
[9]       . (CC.AHA.) 8- agosto-1837. 

tuviesen pronto término, el aspecto de las Minas sería bien diferente. Si aquel mal influye en la decadencia de todos los Establecimientos e industrias, no es ésta la que menos sufre sus consecuencias por no ser de una parte las extracciones lo que debieran, y de otra la lucha  de tantos obstáculos como semejante estado presenta para los negocios y el Gobierno para adelantar en su fomento[10].
Adolfo Lesoinne, Ingeniero de minas y profesor en la Escuela de Minas de Belgica, nieto de Maximilián Max Lesoinne, vino en verano a Arnao a relanzar el laboreo en la mina. Al regreso a su país lo acompañaría Armando Nagel que fue a París a visitar a su padre y al Sr. Aguado, Marqués de las Marismas, quien recientemente había adquirido las Minas de Langreo y el director de Arnao pretendía dirigirlas. Para conseguirlo, antes de partir, le pide ayuda a su amigo Guillermo Schulz, Inspector de Minas de Asturias y Galicia, al corriente de su viaje, en los  siguientes términos:
... debo manifestar a V. que será muy regular que no permanezcamos en esta sino hasta fines del presente mes, por si sucediese que V. retardase para mas adelante su venida, ruego a V. tenga la bondad de recomendarme al Sr. Aguado de París para cuanto considere necesario , ya con respecto a mi en el caso de que se determinase y aceptase la dirección de sus Minas de Langreo, como también para otros planes que tal vez pudiesen tener lugar en beneficio de ambas empresas, a cuyas consideraciones estaré sumamente reconocido[11].
A su regresó a Asturias Armando Nagel  se hizo cargo como director de las Minas de Langreo[12].
En octubre de 1838, el también Ingeniero de Minas belga, Adolfo Desoignie sustituyó a Armando Nagel en la dirección de la Real Compañía Asturiana de Minas y según el Ingeniero  José González Lasala[13], cuando se encargó de la dirección de estas minas, con criterio firme abordó un primer problema que se le planteó porque al tener que estar atracados demasiado tiempo los veleros en el embarcadero de San Juan por falta de carbón, le obligó, en varias ocasiones, a asumir los gastos de las estadías de dichos veleros, total o parcialmente. Tomó  dos medidas  que enseguida se hicieron notar en la rapidez de los embarques de mineral. Puso techo al depósito que tenían habilitado en el embarcadero de San Juan y modificó el sistema de embarque, y al efecto discurrió el aparato de que se hace uso en la actualidad, muy bien dispuesto considerándolo teóricamente, y mejor si se le ve trabajar, y el modo de apreciar todas las circunstancias a que tiene que dar cumplimiento.

Continuará...


[10]      . (CC.AHA.) 17 -julio- 1838.
[11]      . (CC.AHA.) 19 -octubre- 1838.
[12]      . (CC.AHA.) 7 -mayo- 1839.
[13]     . González Lasala, José. Memoria sobre las minas de carbón de piedra de Arnao (Asturias)/ Presentada a la Dirección General del ramo por el aspirante D. José González Lasala /1847. Centro de Estudios Rurales de Cantabria.  Universidad de Cantabria 1991.




lunes, 3 de septiembre de 2018

7 de Octubre en Bully les Mines, Francia


A mi mente afloran los recuerdos de mis dos últimas participaciones en esta muestra, la excelente acogida, los entrañables amigos, algunos desgraciadamente ya desaparecidos, la cantidad de lámparas de mina que había a la venta de todo tipo, las sorpresas encontradas con ejemplares fabricados en Asturias... Juntas todas estas emociones, me entran ganas de salir corriendo y emprender un camino a Santiago con este destino. No podrá ser.

Sólo me queda desearles a los organizadores el mayor de los éxitos, lo obtendrán por la delicadeza y amabilidad que tenían hacia los que llegábamos de lejos. Desde aquí decirles que sigo conservando un grato recuerdo y ganas de volver.

Para los que se animen a ir, aquí tienen el cartel anunciador con los contactos necesarios.

lunes, 27 de agosto de 2018

Demasiado grande para tenerla en casa


Semanas atrás, André Blaes publicó en el facebook LeMine et les Mineurs de Lorriane esta fotografía de una enorme lámpara de seguridad colocada en una retonda. La farola a su lado permite apreciar la altura real. Llevaba como título Homenaje a los mineros en Grand Creux la Loire, aunque alguien en los comentarios añadió Creutzwald.  El autor de la foto es Bdile Fontin.

Bella estampa para este merecido monumento donde la inseparable compañera de los mineros en sus labores diarias en el interior de las galerías es la protagonista. Bien está escogido el nombre porque las lámparas son útiles y no tienen sentimientos para poder expresarles admiración o gratitud; sí en cambio sus inventores e ingenieros, muchos de ellos anónimos, porque las fueron perfeccionando para que evitaran la pérdida de vidas humanas en explosiones de los gases inflamables, especialmente el grisú en las minas de carbón.

lunes, 20 de agosto de 2018

Abel y su compañero


Bella estampa minera para el recuerdo. Sólo dispongo del nombre de uno de los dos mineros. Ambos portan lámpara de seguridad en una mina asturiana. Una más para la fototeca del blog.

lunes, 13 de agosto de 2018

Bella estampa minera en una bolsa de papel


Ahora que se está tomando conciencia del mal uso que estamos dando a los plásticos en general, no quedará otro remedio que volver a las bolsas de papel mas pronto que tarde.

En la imagen utilizada para el comentario de hoy aparece una bella estampa minera impresa en una de estas bolsas. La regalaban hace varios años a los visitantes del stand de la empresa minera HUNOSA en la Feria de Muestras de Gijón. En ella aparece un minero observando la llama de una lámpara de seguridad y comprobando la existencia de grisú en la galería. Mi amigo Fernando conserva una de ellas y me la ha enviado, no pudiéndome precisar el año en que se celebró este evento en su ciudad natal.

Gracias Fernando.

lunes, 6 de agosto de 2018

"Coses que uno atopa en casa"


Con este singular título Fernando, seguidor habitual del blog en Valencia, me envía la imagen de la  portada de este libro sobre los vocablos mineros utilizados con frecuencia en la mina. Como bien queda dicho en el título, es una de las cosas que uno se encuentra por casa cuando no se buscan y, como conoce que me sirve para hacer un comentario porque uno de ellos lleva una lámpara de casco, ha tenido la gentileza de enviármela. Desde aquí le doy las gracias.

Con la misma temática y contenido, viene a mi mente la obra del renombrado César Rubín titulada Diccionario Minero Astur publicada en 1985.

martes, 31 de julio de 2018

De mina de carbón a fábrica de cerveza artesana


Un empresario apuesta por cambiar el modelo productivo del municipio leonés de Villablino adecuando las instalaciones del Grupo Lumajo para la elaboración de 12.70, una bebida de calidad con la que se quiere «rendir homenaje a todos los mineros»


Ángel Dominguez Sánchez-Barranco ha publicado en el facebook  Mineros el siguiente recorte de prensa del diario La Voz de Asturias:


REDACCIÓN 

Las instalaciones del Grupo Minero Lumajo, en la localidad leonesa de Villablino, es una de las pocas minas cerradas por la crisis del sector que tendrán una segunda oportunidad de explotación, aunque lo que saldrá de ella ya no será carbón sino una cerveza artesana de calidad, eso sí, concebida como «homenaje a todos los mineros» de un territorio muy castigado por el declive económico y demográfico. El empresario Juan José Villanueva, un lacianiego actualmente afincado en Panamá, es quien ha decidido poner en marcha esta fábrica. Pero su objetivo no es crear un proyecto sólo con fines empresariales o económicos, sino que con esta iniciativa pretende contribuir a impulsar el Valle de Laciana y «dar un empujón» a la gente de la zona «para que se atreva a emprender». En esta aventura estará acompañado por su socio y amigo, el hostelero local Abel Díaz. Juntos sacarán al mercado el próximo mes de agosto la primera tirada de 12.70, una cerveza artesana de calidad, con muchos elementos diferenciadores y un importante componente sentimental.

Esta iniciativa está directamente vinculada a la historia personal de su impulsor, Juan José Villanueva, afincado actualmente en Panamá con su familia aunque es natural de la zona de Villablino. De ella se fue con 17 años con su padre. En la capital asturiana conoció a su esposa y juntos se trasladaron a Panamá, de donde es ella. Juanjo reconoce que éste es un país «bueno para los negocios» y allí inició un proyecto incubadora de iniciativas para futuros negocios. Su experiencia y el ver cada año durante ese mes que pasa en Villablino como el municipio «iba a menos», con las minas cerradas y «gente pasándolo fatal» fue lo que llevó a este empresario a poner en marcha la Beca ‘Manuel Villanueva’, en recuerdo a su abuelo, tras llegar a acuerdos con diferentes instituciones, asociaciones y organizaciones de la provincia de León. En el marco de esta beca se convoca un concurso de proyectos empresariales a desarrollar en la zona de Laciana cuyo objetivo ha de ser cambiar el modelo productivo del territorio «y salir del carbón, que ya no aporta nada». El premio para las iniciativas que decida un jurado independiente es una inversión total a fondo perdido de 400.000 euros.

Pero este empresario es consciente de que «la gente de la cuenca minera no es muy emprendedora», por lo que decidió «dar un empujón» a sus convecinos «para que se atrevan a emprender». Así, con su socio y amigo Abel Díaz, hostelero local, ha querido poner en marcha este primer proyecto de fabricación de cerveza para dinamizar la zona. «Queremos generar empleo y ser ejemplo para dar un empujón a los emprendedores que vayan a concurrir a la beca», ha manifestado Juan José Villanueva. El primer paso que dio para poner en marcha una empresa de cerveza artesanal fue comprar las abandonadas instalaciones del Grupo Minero Lumajo, que suman más de 23.000 metros cuadrados de terreno, ya que entendía que el patrimonio minero «se puede aprovechar». En estos días ya se está procediendo a la limpieza y rehabilitación de los antiguos cuartos de aseo, 900 metros cuadrados en los que a finales de este año ya se estará produciendo esa «cerveza de calidad con elementos diferenciadores» con la que quiere «rendir homenaje a todos los mineros» y que, no por casualidad, se denominará 12.70.

En realidad hace referencia al año 1270, año importante para el valle porque fue cuando Alfonso X «El Sabio» concedió la Carta Puebla a los «omes buenos» de Laciana. Por tanto, para Villanueva ese fue un año importante para la zona que marcó el futuro de los lacianiegos. Sin embargo, por un tema de marketing y haciendo un juego de palabras, se decidió llamarla 12.70. Por lo demás, el producto está relacionado con el carbón en un sinfín de aspectos: la imagen de su etiqueta es un maestro cervecero, con el que se quieren mantener las tradiciones. De hecho, en la misma reza «las leyendas nunca mueren». Juanjo explica que toda la creación de la marcha, realizada en México por la misma empresa que creó la de Heineken o Coronita, es «en honor a los mineros» y por eso los colores de la etiqueta son «el negro por el carbón, el rojo por la sangre derramada por los mineros y el dorado por la calidad del producto».

Agotada la partida de lanzamiento

El caso es que la campaña de promoción todavía no se ha iniciado pero en 24 horas se agotaron los 6.000 litros de cerveza destinados a la preventa, algo que ninguna marca había conseguido hasta el momento teniendo en cuenta que ha sido «una compra a ciegas» puesto que no se ha dado prueba. Esta primera tirada de un total de 9.000 litros la han elaborado en una fábrica de Toledo que será la encargada de surtirles la maquinaria necesaria y de formar al personal que después trabajará en las instalaciones de Villablino. El objetivo de este lanzamiento era tener una primera partida de la bebida para presentarla a mediados de agosto durante la celebración de las fiestas de Villablino. Se destinarán 3.000 litros. Sobre 12.70 desvela que es «un buen produzco» a medio camino entre la cerveza artesana «que suele ser muy fuerte» y las cervezas más comerciales. «Es una cerveza con buena calidad y un sabor muy bebible por un precio no mucho mayor que una cerveza normal, quizá 20 o 30 céntimos más».
Pero en el marco de ese homenaje a los mineros del entorno, habrá un lanzamiento especial «y cada botella llevará el nombre de un minero fallecido en las explotaciones de la zona», ha avanzado Juan José Villanueva, que ha matizado que ha supuesto hacer etiquetas individualizadas porque en total hay unos 60 nombres. «Ha sido un esfuerzo, pero es un homenaje justo a toda esa gente que levantó este país», ha argumentado este empresario que no olvida que sus abuelos trabajaron en esa mina a la que ahora da una nueva oportunidad y que en ella comenzó también su padre con 17 años. No obstante, matiza que el mismo homenaje pretende trasladarlo cuando se hagan las presentaciones en las comunidades del entorno con los mineros fallecidos de Asturias o los pescadores de Galicia.

Por lo pronto, espera que en octubre o noviembre de este año puedan estar produciendo en Lumajo, para lo que serán necesarias para empezar cinco personas según sus estimaciones. Después verá si hay que ampliarla porque «las perspectivas son buenas» y asegura que ya tienen pedidos «hasta de Finlandia» pese a no haber invertido en marketing ni haber realizado publicidad por el momento.

Con esta empresa lo que quiere dar a entender Juan José Villanueva es que a partir de ahora la dinamización de la economía será a partir de empresas «que quizá sean diez puestos de trabajo» y no de grandes empresas «como estaba acostumbrada la gente en las cuencas mineras», pero «muchos proyectos así resultan interesantes» y, en su opinión, contribuirán «a poco a poco cambiar la mentalidad de la gente».

Desde luego la implicación «personal» de este empresario con su territorio es algo de sobra demostrado, un territorio que echa de menos y por eso quiere que «las tradiciones se mantengan». «Somos pocos los que volvemos y tratamos de hacer algo porque cambiar la mentalidad de la gente es muy complicado, pero hay que hacer ver a la gente que es posible», señala Villanueva, que aspira a que con este primer proyecto dinamizador «quizá se conozca a esta zona como el valle de la cerveza, por ejemplo».

La cerveza más cara de España

Pero la iniciativa y el proyecto de Juan José Villanueva no se limita sólo a sacar unas cervezas artesanas al mercado y vender. Este empresario natural del valle de Laciana quiere hacer todo lo posible por el lugar en el que se crió y en su cabeza rondan ya ideas de cómo complementar la fabricación de la cerveza 12.70. Una de esas ideas es crear «la cerveza más cara de España», y deja claro que tiene mucho que ver con el marketing porque será una tirada limitada de no más de 3.000 botellas. Esa cerveza ser hará «con la primera nieve de la zona, que se irá a buscar a más de 2.000 metros de altitud. Con esa agua y una malta y nos lúpulos especiales que se fermentarán en barricas de roble haremos una cerveza que se meterá bajo tierra, a 250 metros de profundidad en la mina de Lumajo», adelanta Villanueva, que también tiene claro que esa bebida se envasará en botellas grandes de 75 centilitros porque será «un producto especial de alta gama para tomar, por ejemplo, durante una cena o para unos postres». Su precio estima va a rondar los 75-80 euros y que podría estar solicitado por el mercado asiático y americano más que por el europeo.

Otra idea es desarrollar actividad turística y experiencias en torno a la fabricación de cerveza en Lumajo. Solicitar permisos para hacer visitas al interior de la mina, hacer recreaciones de falsos derrumbes o que la gente pueda hacer su propia cerveza, que después de cuatro semanas recibirán en su domicilio con una etiqueta personalizada son algunas de las propuestas en las que trabaja este empresario que también ha tenido en cuenta que el residuo de la malta que queda después de la cocción de la misma puede servir como alimento para la ganadería de la zona. Así, Juan José Villanueva dice que llegará a un acuerdo para cederlo gratuitamente a los ganaderos de la zona ayudándoles así a paliar los gastos que tienen de forma mensual en la alimentación de los animales.