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martes, 23 de diciembre de 2008

LAS REALES FÁBRICAS DE SARGADELOS Y LA REAL COMPAÑÍA ASTURIANA DE MINAS. A través de la correspondencia (18)

El 13 de octubre el administrador de Sargadelos le comunicaba que cuando mejorase el tiempo, por un barco que fuese a buscar carbón, le enviaría la vajilla “que me alegraré guste a S. E. como gustan a cuantos la ven, tanto que tengo pedidos para trabajar un año en ellos, de todos los puntos de la Península, incluso el de San Sebastián, y hasta de fuera de ella, pues también vino, dos meses ha, uno de Mahón. La loza es tan selecta que, sin exageración puede afirmarse compite con la mejor del extranjero, si bien para conseguirlo (hay que) hacer inmensos y costosísimos sacrificios”6.

El contenido de la carta es elocuente en lo que se refiere a la existencia de una producción de loza estampada, y de una clase consumidora. En el reinado de Isabel II (1833-1868), se intenta mermar la importación de loza inglesa, de gran demanda y consumo entre la burguesía. Para eso se fomenta la instalación de fábricas de loza asentadas preferentemente en la costa. La Real Orden del 2 de agosto de 1833, autoriza la prospección de terrenos y la denuncia de yacimientos ricos en materiales para las manufacturas cerámicas. En este período surgen diversas manufacturas, como las situadas en la costa cantábrica Casa de la Misericordia en Bilbao (1829-1849); Fusade y Cia. en Pasajes; Fábrica de Loza de San Mamés de Busturia en Vizcaya (1842-1867); S. M. Cenal y Cia. en Oviedo (1850-1900); en la costa mediterránea, Alcora en Castellón (1825-1850), Pickman y Cia (1841-1900) en Sevilla; La Amistad (1845 - 1893) en Cartagena y San Juan de Aznalfarache (1854-1954) en Sevilla. En el centro, Valdemorillo (1845-1914) en Madrid.

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