PUBLICACIONES

http://lucesenlasminas.com/

martes, 23 de mayo de 2017

Candiles









 Una celebración familiar en un restaurante de la capital del Reino me permitió, además de disfrutar del momento entrañable con mi familia, estar rodeado de bellos candiles y realizar fotos para mi comentario de hoy.

Los candiles han sido las lámparas más habituales en la iluminación minera y la más habitual de los hogares. Están formados por dos piezas (candil y candileja), aquí todos están con ellas y además, para que no se evaporen con un acto vandálico, con muy buen criterio: amarradas. La candileja, más corta, es la parte que se acopla al candil; en ella se deposita el aceite y se coloca la torcida -mecha-. Es el combustible empleado para la iluminación de los candiles por ser el más abundante en España. El candil es la parte exterior y su misión es la de recoger el aceite, para evitar que se derrame, que se va cayendo, a veces,  tras el babeo de la candileja.

En Asturias, no hay aceite de oliva y se utilizaba de combustible el untu, sebo y grasa,... que al enfriar se solidifica. Este estado permite su fácil desplazamiento sin peligro a que se derrame el combustible que contiene; de ahí, que apenas parezacan las dos piezas juntas, recibiendo la candileja el nombre de candilexa.

Para evitar que se derrame el aceite al desplazar los candiles, poco a poco los hojalateros y fabricantes le fueron poniendo tapa; no obstante, la llegada del robusto candil de sapo, hizo que poco a poco, sobre todo en labores mineras fuera sustituyendo al económico candil de aceite fabricado en hierro u hoja de lata. La particularidad de que el aceite que babea el candil forme una pátina alrededor de la frágil estructura, evita  que se oxide y por tanto, su vida útil y su coste permite que su uso se prolongue en el tiempo.

Aquí hay varios modelos de candiles, de pájaras, de claveles,... bellos y muy bien conservados. Me resultó muy agradable la sorpresa.




Publicar un comentario