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miércoles, 1 de julio de 2009

OTRA TENTACIÓN DOMINICAL (3)




Después me puse a analizar el problema que había en la coraza. Comprobé que tenía una pieza desajustada, fabricada en material de mala calidad, propio de Alemania después de la II Guerra Mundial, del mismo material que el aro que ajusta la coraza a la jaula. Bastó ajustarla un poco a lima y ponerla en su sitio. Enseguida la coraza ocupó su lugar en la lámpara que acopló perfectamente. Esta circunstancia de comprobar que la coraza era de la lámpara, me produjo especial satisfacción. La lámpara es desde ese momento especialmente interesante para mi.

Mi primera intención fue tratar de eliminar el niquelado, cosa que con mucha paciencia se puede lograr fácilmente en algunos casos. Enseguida comprobé que este niquelado está muy bien realizado, e incluye la parte interior de la lámpara como el portamechas.

Por tal motivo desistí de seguir intentando que se desprendiese la fina capa de niquelado y opté por dejarla de esa forma.

Quedaba desarmar la cepa, poner operativos el portamechas y obturador del encendedor. Fue imposible recuperar los que tenía la lámpara. No hubo forma de separar elementos. Se rompían antes de ceder, por lo que opté por las piezas que tenía de repuesto para ponerla en su punto y operativa.

Después, no pude resistirme a la tentación de no cambiar el vaso, por uno de los que he traído de Alemania. El resultado está ahí y una vez más, una lámpara me ha hecho pasar momentos agradables desde que la compré, la restauré y ahora examino el resultado.

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