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viernes, 12 de noviembre de 2010

LOS VASOS DE LAS LÁMPARAS DE MINA QUE LLEVÓ EL RÍO EN QUIRÓS (3).


La primera desilusión la llevé cuando comprobé que la antigua tienda se había transformado en un chigre –bar- pequeñito, al que le faltaba el ambiente que tenía y la hermosa colección de pesas y básculas antiguas de todos los tamaños.

La amabilidad de la empleada que me atendió contrastaba en cambio, con la excesiva distancia y poca amabilidad que muchas veces ponía de manifiesto el anterior propietario, sobre todo cuando le infravalorabas lo que tenía. Se engrifaba y refunfuñaba. Rey le conocía y de esta forma lo provocaba, pero en el fondo como la mayoría de la gente de los pueblos en aquella época trataba muy bien a la gente que venía de afuera y estaba ávido por conocer noticias nuevas.

Esta empleada, de los vasos no conocía la historia, pero me dijo que era posible que fuese verdad, porque me relató que esa tienda era la proveedora principal de todos los artículos a la zona, y por tanto, también de los vasos de las lámparas de mina.

Me consiguió el teléfono de la hija del antiguo propietario, que vivía en Oviedo, pues fueron ellos lo que llevaron todo lo que había quedado cuando se cerró el negocio a la muerte de su padre el tendero.

Su hija, en contraste con su padre, era muy amable. Me habló de los vasos, que efectivamente confirmó que había en mucha cantidad. Eran de lámparas eléctricas, de las cuales ya comenté en su momento había muchísimas en la zona, y yo especialmente les tenía mucha antipatía… Hoy, en cambio, si las encuentro fuera de España a precio razonable, las traigo para Asturias…

Se deshicieron de ellos, como solía hacerse en aquellos tiempos, arrojándolos al río al que bastaba abrir una ventana para hacerlo.

¡Y los vasos de las lámparas eléctricas se los llevó la riada…!
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