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martes, 14 de diciembre de 2010

LA EXPOSICIÓN DE "GRUCOMI" EN TUDELA VEGUÍN (2)

















Merecen especial comentario varias fotos antiguas, muy importantes desde mi punto de vista, ya que se pueden apreciar mineros con carburos, candiles de sapo y lámparas de seguridad en sus manos y que con toda certeza incluiré en alguno de mis próximos proyectos.

Los que tienen mis libros, ya conocen mi punto de vista de que por la legislación de la época y la incompatibilidad de carburos y candiles de sapo con el grisú; tal vez la presencia, sobre todo de estos últimos, se debe a que todos los mineros aparecen con su lámpara de seguridad en la mano y los güajes no podían aparecer con las manos vacías en la foto, por lo que les darían un candil de sapo, cuyo uso se haría fuera de la mina.

Otra aspecto, que merece comentario aparte, son los carburos que se usaron en las minas catalogadas como sin grisú y a los que también me he referido en mis obras, pues los candiles de sapo por el combustible que empleaban -saín, aceite de linaza,…- ya no se empleaban, porque además de dar menos luz, resultaba mucho mas caro este tipo de combustible que el carburo cálcico.

Mereció también especial atención por mi parte, la serie de carteles, creo que estaban todos, La Mina Canta Unida en los Encuentros corales de los pueblos mineros que se celebraban anualmente, donde en casi todos la lámpara de seguridad ocupa un lugar prioritario.

Después asistí a la conferencia de mi amigo Pedro Fandos que versó sobre los dos siglos de minería en la zona. Me gustó, como siempre que lo escucho, porque Pedro sabe mucho sobre minería de toda Asturias y en especial de todo el Valle del Nalón.

No obstante, como casi siempre ocurre cuando asisto a conferencias, todas ellas muy significativas y algunas muy importantes como la de Pedro, se olvidan los conferenciantes de que todos los mineros, en todas las épocas, llevaron para iluminarse en su trabajo las lámparas. Desde los astures a la actualidad y no lo tocan…

Los organizadores y anfitriones, a quienes felicito por la organización, fueron muy generosos con los asistentes y nos obsequiaron con excelentes y sabrosos pinchos típicos de la gastronomía asturiana.

Por último, he de agradecer personalmente a José Fermín Palicio las atenciones con quien escribe, obsequiándome con un ejemplar de su Anuario cultural de Box y Valle de Tudela de 2010 y la promesa, ya cumplida, de enviar fotos para poder disfrutar de todas ellas en el blog.
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