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jueves, 1 de marzo de 2012

Recuerdo a un amigo: Paco "El Ferreru"


Pocas veces me ha costado iniciar un comentario en este blog como el de hoy . Espero poder terminarlo. Empiezo escogiendo una buena imagen en su honor realizada por Antonio Corral. Es una de las que aparece en mi obra: Luces en las minas de Asturias: Lámparas de seguridad, Pág. 88.


Desde el pasado sábado llevo meditando como enfocar la noticia publicada en el diario La Nueva España sobre su fallecimiento en su Pola de Siero. El pesar y la rabia contenida me impidieron poder escribir y recordar a mi amigo antes.


En la prensa se limitan a recoger que fue un concejal del Ayuntamiento de la Pola en la primera legislatura tras la llegada de la democracia; eso sí, noticia muy bien tratada pero...


Yo que lo conocí, compartí con él muchos buenos momentos las mañanas domingueras por el Rastro del Fontán, coincidíamos con mi amigo Rey (q.e.p.d.). De ellos aprendí lo que con el paso del tiempo se convirtiría en mi pasión: Las lámparas de mina.


Conocí que como persona idealista que era, un paisano de los de antes, quedó hastiado de la política, argumentando que los que no habían arrimado el hombro en situaciones adversas como él hizo durante toda su vida, ahora mandaban y en vez de hacer cosas, utilizaban el verbo fácil y recuerdo su frase: Alberto, nada de nada... No repetiría como político.


Volcó a partir de ese momento sus esfuerzos en ir aumentando su importante colección de lámparas de todo tipo, que ya tenía entonces. Mi rabia contenida es que, en el artículo mencionado no se hace referencia para nada, algo por lo que quedará incluido para siempre en la historia de la minería asturiana: Su colección de lámparas de mina.


En su pequeña casita situada a la salida de la Pola hacia Santander, ya fuera del casco urbano, tenía su tesoro. Se lo intentaron robar y Paco El Ferreru se las vendió a la Caja de Ahorros de Asturias (Cajastur) que se la pagó generosamente en la época. Nada que objetar. Fueron llevadas en depósito al Museo de la Minería de El Entrego. Allí podemos disfrutar todos de algunas de sus lámparas expuestas.

Empleó muy bien este dinero, entre otras cosas, en más lámparas. La última vez que estuve con él, me llévó a ver las 160 lámparas que volvía a tener y que ya tenía separadas en grupos para que las heredaran sus descendientes, llegado el momento.


En España, suele ocurrir que, las aportaciones de las personas en cosas importantes, suelen pasar desapercibidas, salvo que los méritos se reconozcan más allá de los Pirineos. Ocurre a veces, que tras la desaparición, con el paso del tiempo se les olvide por completo o algunos, pocos, se les reconozca entonces su mérito.


Para que no se olvide tu aportación pediría a alguien, el que lea este modesto comentario y pueda, haga llegar ante los propietarios actuales de las lámparas, que al menos coloquen un pequeño cartel al lado de sus lámparas en el Museo de la Minería de El Entrego donde se pueda leer: Colección formada por Paco El Ferreru (-----, 2012).


Paco, hasta donde estés. Un fuerte abrazo.
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