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martes, 1 de noviembre de 2016

La luz, siempre la luz





Esta imágenes que me ha enviado mi amigo José Luis Gómez desde Turon, me dan pie al comentario de hoy.

Desde que se tiene constancia de la minería, la luz se ha hecho imprescindible en el laboreo en las minas en España. Los astures utilizaban teas y antorchas impregadas con el tuétano de los huesos para el laborero en las minas de cobre en el Aramo en Riosa; los romanos utilizaron lucernas en las explotaciones auriferas en el Occidente de Asturias empleando como combustible el aceite de nuez más abundante que el aceite de oliva en el Norte de España. También se abandonaban  las explotaciones cuando la escasez de luz no permitía continuar con el laboreo, algo que ocurria siempre en el laboreo de las minas pre incas en América, pues en las excavaciones antes de la llegada de los españoles a tierras americanas, no se encuentran útiles utilizados para producir luz.

Posteriomente se utilizaron candiles de todo tipo, se inventaron artilugios que permitían iluminar, poco, con las chispas producidas por el rozamiento de una piedra de  pedernal contra el hierro. Se marcaron caminos en el interior de las minas con polvo de conchas que emitian una minúscula luz fosforescente permitiendo reconocer el camino de retorno al exterior. Se inventaron lamparas de seguridad, que en demasiadas ocasiones, su mal uso, provocó la muerte de muchos mineros por explosión de los gases inflamables; se inventaron las lámparas de acetileno y las lámparas de casco como las que aparecen en las imágenes de hoy... Los sofisticados sitemas de iluminacion actuales, similares a los utilizados en la vida diaria evolucionan día a día...

Siendo la fotografía el arte del equilibrio entre la luz y el motivo del que se pretende mostrar su belleza, nos encontramos hoy  con verdaderas estampas mineras con mineros portando lámparas de casco dignas de ser tenidas en consideracion en la fototeca del blog.   

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