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lunes, 30 de abril de 2012

Colección de 3.500 piezas



No es frecuente en mis comentarios, como los lectores habituales conocen, que mariposee en la temática tratada; es decir, que vayan mucho más allá del título del blog. Hoy haré una excepción y pido disculpas por anticipado.
El pasado sábado 21 de abril conocí el fallecimiento de Maximino Blanco del Dago, conocido popularmente como Maxi el Aparejador. Una institución en Cangas de Onís y sus alrededores.
Fue el fundador del Museo de la Cerámica Basilio Sobre Cueva,  museo que cerró por falta de ayuda, pues material sí que tenía y le sobraba, no como los que desde un tiempo a esta parte me he referido, que tienen caparazón y nada que mostrar. Reitero, desgraciadamente por falta de ayudas.
Me viene a la mente de manera inmediata un caso similar: La Colección Manzanares, que sigue en manos de sus herederos por falta de interés para conseguir un acuerdo que permita a todos los asturianos admirar las piezas atesoradas por tan ilustre personaje en un museo.
Maxi el Aparejador, trabajador incansable, había adquirido una casa solariega-palacio para ubicar en Corao sus piezas, muchísimas y muy importantes, en un nuevo museo que tuviese más continuidad en el tiempo que el que tuvo que cerrar. En este intento estaba cuando le sorprendió la muerte. (Q.e.p.d.).
Espero que sus herederos continúen y finalicen lo programado para estas 3.500 piezas, pilar fundamental del museo. Opino, que muchos las necesitarían para meter en los caparazones dispersos por la geografía asturiana, sin contenido o con cuatro paneles o fotografías; pero claro, en muchos  casos, el presupuesto ya se lo han gastado en absurdas obras, algunas faraónicas y no se preocupan de encontrar algo importante que mostrar. Aquí tienen una prueba de que existen argumentos para que la dinámica pueda cambiar.
Creo que el Museo Nacional de la Cerámica, en Valencia, sería un buen espejo donde poder mirarse para hacer bien las cosas.  
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